Husmear

Husmear

Diciembre 07, 2010 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Sí, la vida enseña, es una maestra. Y nos da y nos da hasta que aprendemos. Como no ejercitamos la solidaridad ‘a las buenas’ entonces nos tocan las desgracias para ver si ‘al fin’ despertamos. No es fácil asimilarlo porque nunca nos lo enseñaron, pero es clarísimo que a esta vida venimos a aprender. El resultado de todo ese asunto es la coherencia. Y ni la física más especializada es tan compleja de aprender como la coherencia. ¿Quiere un ejemplo? Estamos definitivamente impactados por lo de las chuzadas del DAS. ¡Qué grado de corrupción, de abuso de poder! Todos los chuzados se sienten verdaderamente agredidos y con razón, ni más faltaba. Que le husmeen en la vida privada no es agradable para nadie. Independiente de lo que hable, de lo que diga o de lo que piense. En el fuero interno, yo tengo derecho a opinar, hablar y conceptuar como se me antoje. Es posible que ‘en público’ guarde algunas de esas opiniones o las disfrace, porque una cosa es la intimidad y otra la luz pública. Creo que no ha existido ningún medio de comunicación, o ningún periodista en nuestro país que no esté escandalizado con las chuzadas. Pasemos la página.Llega Wikileaks e impacta. Sorprende, deslumbra, “cómo así el descaro de EE.UU., el cinismo de Hillary”. Para Colombia es una lección impactante que parece no quiere ver, porque... EE.UU. y la señora Clinton en colombiano son el equivalente a Piedad Córdoba, Petro, los magistrados de las Cortes, los periodistas y todos aquellos a quienes los del DAS husmearon. Independiente de lo que digan o hagan, los chuzaron. A los unos en gringo y a los otros en colombiano. Pero las posiciones son totalmente contrarias: la forma de analizar el problema guarda un tufillo de doble moral, de acomodo de circunstancias, de incoherencia garrafal. Bueno aquí, malo allá. Aquí los chuzados son las víctimas, allá los chuzados son los malos “por lo que dicen”, independiente del atropello que se comete de husmearlos. Aquí más de un colega se ‘regodea’ con lo que le informan que comentó Estados Unidos en privado, con sus diplomáticos. Julián Assange es el equivalente al DAS, pero para muchos en nuestro país es un ‘héroe’ porque se atrevió a destapar la vida ‘privada’ de los Estados Unidos. Los del DAS deben pagar por su intromisión y atrevimiento. María del Pilar Hurtado debe venir a responder mientras Julián es un personaje que logró realizar una obra memorable: espiar a Estados Unidos.No se puede aceptar que existan secuestros buenos o secuestros malos. Así mismo, no existen espías buenos y malos. No existen buenas y malas violaciones. Los ladrones no son correctos en una circunstancia y en otras no. Ni siquiera por la información que voy a obtener se justifica una chuzada. Y todo lo que se descubra en una espiada es inválido moralmente porque el fin no justifica los medios. Esa información está contaminada. El mundo ha disfrutado lo que se consiguió de forma incorrecta. Más contradictorio aún para Colombia que está juzgando un acto semejante como malo y cae en la aberrante contradicción de ‘disfrutar’ las chuzadas a otros. Es lo que se denomina doble moral. Cuando conviene justifico el hecho. Cuando no, soy implacable con las críticas y comentarios. La ley del monte, los atajos, el ‘todo vale’, criterios que forman parte de una cultura a la que le asusta la coherencia. Sin embargo están tan cosidos a nuestras entrañas que nos es difícil detectar la contradicción. ¡Júzguela usted!

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