Hermanos

Abril 19, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¿La familia es un accidente que ‘nos toca’ soportar? ¿Caemos en la familia que vivimos sin ningún derecho al pataleo? ¿Por qué hay hermanos mejores que otros? ¿Si los alimentó ‘la misma leche’, por qué algunos son mas exitosos? ¿A todos los hijos se los quiere por igual? ¿Qué pasa con la familia? Inquietudes reales que nos enfrentan con grandes mentiras de la cultura y que hemos creído como si fueran dogmas de fe. La primera y más real (mire su propia historia) a los hijos no se los quiere por igual, así apenas ahora las investigaciones estén confirmando lo que la Psicología ‘sabía’ hace rato (Informe de revista Semana). Desde el lugar en el que se nace (primero, quinto), el sexo que se tiene (y que puede frustrar a los padres), el nombre que se coloca, las expectativas (proyecto sentido), el momento de vida del padre y la madre, todo influye (y marca) en el afecto y por tanto en el desarrollo de la familia. Y de los hermanos. O sea que todo no es parejo sin que esto signifique desastre. En la medida en que se haga conciencia de ello, se puede manejar. Los humanos no somos seres perfectos sino energías, esencias, en procesos de aprendizaje. Además, cada vez es más claro (y comprobado) que no vivimos una ‘única’ vida y por lo tanto, en cada regreso ‘escogemos’ la familia que nos corresponde para seguir aprendiendo. Como quien se matricula en la Universidad y debe cada semestre escoger asignaturas para completar su profesión. Igual es la vida. Vivimos lo que nos corresponde y la familia tal cual es, es la ‘asignatura’ pendiente en nuestro proceso de conciencia. De allí que los hermanos son ‘necesarios’ tal cual son. Por eso las situaciones no son perfectas y así papá y mamá ‘sueñen’ con todos sus hijitos ‘amándose y adorándose con yernos y nueras’, no es más que un sueño que no siempre (casi nunca) se cumple. Para eso nacimos, para aprender. Entonces el hijo calavera, el hermano que avergüenza, todo es ‘necesario’ así incomode y talle. ¡Para eso están! ¡Por eso son como son! No me imagino como se debe estar sintiendo Daniel Samper con su contradictorio hermano Ernesto. ‘Afortunadamente’ se retiró del periodismo para poder rumiar su desconcierto en privado. Entre el bullying que su hijo Danielito dispara a todo el mundo y las ‘genialidades’ de su hermano Ernesto, no sé que tan bien se sienta Daniel. Es el ‘peso’ de la familia que escogimos, para aprender. Pero qué paradoja, mientras más oscura sea la parentela, más sigue brillando la coherencia, el humor y la genialidad de quien fuera el columnista mas leído de Colombia. ¿Más hermanos? Enrique y Juan Manuel Santos. Desde posiciones encontradas pero ‘colaborando’ tras el mismo objetivo. Son hermanos ‘de admirar’ aunque muchas veces estuvieran en orillas diferentes. Hoy los une la misma causa. Un proyecto compartido en donde cada uno ‘necesita’ del otro. El agradecimiento del corazón engrandecerá la hermandad y sus hijos heredaran esa grandeza. Y los de esconder, los de la complicidad alcahueta, los de ‘con los tuyos, con razón o sin ella’ Alvaro y Santiago Uribe. Tapándose con la misma cobija, para esconder la duda, lo no dicho, la sospecha, la venganza. ¿Exceso de amor o de complicidad? Está por verse. ¿Usted lo haría por un hermano? ¿Cómo es su historia?Sigue en Twitter @revolturas

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