Guardé silencio

Guardé silencio

Abril 23, 2018 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas guardé silencio porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío. Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar”.

Este poema del pastor alemán Martin Niemöller, adjudicado equivocadamente a Bertolt Brecht es muy pertinente ahora para referirnos a la crisis con Ecuador. Creo que nuestro país es muy claro en no evadir la responsabilidad de su conflicto, lo ha padecido, lo ha sufrido, se ha doblegado ante él, pero no puede asumir la responsabilidad de todo lo que sucede en los países vecinos. La dualidad de acción, quedar bien con Dios y con el diablo, es una conducta repetida tanto a nivel individual como social y claro, las consecuencias no se hacen esperar.

El gobierno de Rafael Correa (Lenín Moreno vicepresidente) tendría mucho qué decir sobre esta ambivalencia. El actual presidente Moreno podría refrescar su memoria para explicar la ‘cierta’ complicidad de ese momento y cómo esas actuaciones se convirtieron en los antecedentes de lo de hoy. ¿Es solo ‘culpa’ de Colombia lo que se está viviendo en la frontera con Ecuador? ¿Por qué se tuvo que llegar a la ‘invasión’ del territorio ecuatoriano en el campamento de Raúl Reyes? Colombia sabía que si ‘avisaba’ el gobierno de Rafael Correa (vicepresidente Lenín Moreno) éste advertiría (¿a quién?) de lo que iba a suceder y entonces… ¿Cómo explicar que hoy en Ecuador exista una persecución al general Naranjo y a otros militares por los resultados del ataque al campamento de las Farc con Reyes incluido? Al fin qué, cooperamos, pero jugamos a que ‘no tenemos nada que ver’, nos hacemos los de la ‘vista gorda’, les damos refugio y protección pero sin que nos hagan daño. ¿Cómo son las políticas?

La idea no es lavarse la manos sino asumir la responsabilidad que claro, es compartida. Los hechos son contundentes. Tampoco sirve hacer una ‘competencia’ de culpas. Señalar a uno solo de los actores no es la solución. En política existen nuevas expresiones que hay que aprender a practicar. Solidaridad, cooperación, apoyo. Hay que eliminar la fatal competencia. La historia no puede continuar siendo una feroz guerra de egos, poderes, economías o políticas. Para aquellos que creen en la competitividad, ojalá puedan bajarse de esa nube para empezar a visualizar cooperación. Si todos aunamos esfuerzos ganamos todos. Ni siquiera la educación puede ser competitiva. Premiar al primero en notas es estimular la competencia. No se estudia para ganar se estudia para aprender.

Entonces, no son las fronteras de uno u otro lado las únicas responsables de lo que se está viviendo. Aún más, si hay un país al que le va bien y a otros no, ‘padecerá’ las consecuencias de su bienestar atrayendo a los que les va mal. Imposible sustraerse del sentido de globalización. O sea que, o miramos para el lado o no podremos alcanzar tranquilidad en ningún lugar del planeta. Aquí no hay ‘buenos’ o ‘malos’ países. Aquí hay un mundo de diferentes soñando con vivir en paz. ¿Cómo lo hacemos?

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