¿Existe una sola verdad?

¿Existe una sola verdad?

Febrero 20, 2017 - 02:35 p.m. Por: Gloria H.

No es un tema fácil de digerir porque no tiene que ver con fútbol, corrupción, políticos o reinados de belleza. Pero, quién lo creyera, es básico para entender (o aceptar) la condición humana. Tiene que ver con todo y ojalá al menos una vez en la vida, nos lo preguntáramos. ¿Existe una sola verdad o existen tantas verdades como personas existen? ¿Usted tiene una verdad y yo tengo otra? ¿Hay una verdad universal y otra particular? ¿Debo aceptar ‘su’ verdad, cualquiera que sea, como usted debe aceptar la mía, independiente de que esté o no de acuerdo con ella?

¿La verdad y la realidad son lo mismo? Las preguntas han estado siempre sobre el tapete pero la presidencia de Trump obligó a oxigenarlas. Y más ahora, cuando su equipo de trabajo en discusión con medios que los cuestionan, han acuñado una expresión (y un concepto) denominado “hechos alternos” para explicar la diferencia de visiones entre lo que los medios muestran y lo que defienden Trump y su equipo. “Falsedades” le ripostó el periodista. La portavoz de Trump repitió “hechos alternos”, que traducido al lenguaje ‘trumpiano’ significa “vemos como queremos ver y nos importa un comino lo que ustedes ven”.

Entonces, ¿lo que usted ve y cree, lo debo respetar porque es lo que usted ve y cree? ¿El respeto por la diferencia nos lleva a aceptar todas las posturas posibles sobre un mismo acontecimiento? Usted lo ve blanco, yo lo veo negro ¿ambos tenemos la razón porque ambos tenemos ‘nuestra’ verdad? Pero, ¿cuál es la verdad ‘objetiva’? ¿La realidad y la verdad pueden ser objetivas después de lo que planteó la física cuántica? ¿Tener la razón y tener la verdad son equivalentes? ¿Quien tiene la razón tiene la verdad? Si fuera Ministra de Educación (ni lo quiero ni lo deseo) implementaría una cátedra denominada ‘Efecto Trump’ porque dificulto un personaje que nos ha llevado a pensar y reflexionar tanto en tan pocos días.
Cada expresión, cada twitter de Trump es un cuestionamiento y claro, un aprendizaje. Si vino a enseñar como No hacer las cosas, el modelo es extraordinario. Así como dicen los profesores de evolución que el devenir del mundo es perfecto, Donald es perfecto para este momento y su desarrollo. El mundo no estaba en paz pero su ‘filosofía’ nos removió de una zona de confort para revisar y afianzar conceptos básicos de convivencia. Lo que Trump ‘ve’ en su política lo cree a pie juntillas. Él no se equivoca ‘desde su verdad’. De allí lo difícil de un diálogo entre ‘verdades’ o posiciones diversas. Existen muchas personas que fueron educadas con la creencia de una raza superior. Hay gente que cree, de verdad, que una persona de raza negra es ‘inferior’. Es ‘su’ verdad ¿se respeta o se cuestiona y ‘obliga’ a modificar? La postverdad, o sea la interpretación del mundo desde lo que se me antoje ¿cómo convive con otras postverdades u otras interpretaciones de la misma realidad? Es aquí, de carambola, donde se añora a un profesor de filosofía, alguien que enseñe a pensar, que dé opciones de interpretación y que sobre todo ‘abra la mente’ y sacuda creencias. ¿Existe? ¿Podemos seguir repitiendo lecciones sobre la verdad según Aristóteles y los griegos o la física cuántica nos revolcó totalmente la verdad sobre la verdad y es hora de ‘volver a clase’ para ampliar horizontes? ¿Dónde?
@revolturas

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