¡Envidia!

¡Envidia!

Enero 28, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¿Quién no la ha sentido? ¿Quién no ha experimentado esa emoción que se apodera de uno y genera una picazón enloquecedora? Sentir que otro u otra tiene lo que se ha anhelado, darse cuenta de la propia incapacidad, percibir que a otro u otra la vida “si le dio” lo que se deseaba, es de un dolor infinito. Porque no existe nada ni nadie que la pueda erradicar. La envidia se siente hasta los huesos y no hay manera diferente de eliminarla que aceptar el triunfo o la capacidad del otro. Así arda hasta los tuétanosLa envidia es una de las emociones que surge de la convivencia. Igual que los celos, la envidia viene dada porque somos seres sociales, porque nos comparamos, porque estamos en un continuo intercambio de situaciones. Los psicoanalistas hablan de la envidia como una emoción primaria, como una emoción casi con la que nacemos porque siempre lo queremos ‘todo’. Queremos poseer la madre total y no se acepta la carencia. “La envidia daña la capacidad de gozar. Es el factor más importante del socavamiento de lo sentimientos de amor, ternura o gratitud. La envidia es un sentimiento enojoso contra otra persona que posee o goza de algo deseado por el individuo envidioso, quien tiene el impulso de quitárselo o dañarlo. A diferencia de los celos, que se basan en el amor y comprenden un vínculo de por lo menos tres personas, la envidia se da de a dos y no tiene ninguna relación con el amor. La persona envidiosa es insaciable porque su envidia proviene de su interior y por eso nunca puede quedar satisfecha, ya que siempre encontrará otro en quien centrarse”.Estoy pensando en Álvaro Uribe y en lo que puede estar sintiendo ahora sobre Juan Manuel Santos, su último viaje a Europa, el reconocimiento a su propuesta de paz. ¡Cómo le debe estar ardiendo! Cómo se sentirá Uribe con las palabras de su paisano Nicanor Restrepo cuando expresa su solidaridad con Santos y argumenta que oponerse al proceso de paz no tiene sentido. Cómo sentirse con un país que cada día es mirado diferente, que aun cuando existen y conviven miles de problemas, no queremos devolver a procesos anteriores y miramos para adelante con paz y no con guerra, ni venganza, ni retaliación. “Cuando una persona se obsesiona y deja de vivir por estar pendiente de tu vida o en este caso en la vida de su adversario, de su entorno, y entre otras cosas siente agobio por cada uno de sus triunfos. Aparte de mostrar signos graves de inferioridad, te muestra que estás tratando con una persona psiquiátricamente enferma. Cualquiera sea el caso, la envidia es un sentimiento que nunca produce nada positivo en el que lo padece sino una insalvable amargura”.Percibo que cada triunfo, cada reconocimiento, cada escalón del actual gobierno es una bofetada para Uribe y su grupo. Ellos necesitan que al país le vaya mal para llegar de ‘salvadores’. No sucede, afortunadamente. Y entonces aquí tenemos la radiografía mas patética de lo qué es un envidioso: “Lo que no le agrada al envidioso no es tanto algún objeto en particular que un tercero pueda tener sino la felicidad en ese otro. Entendida de esta manera (…) la envidia es la madre del resentimiento, un sentimiento que no busca que a uno le vaya mejor sino que al otro le vaya peor”.

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