¿Enfermedad o maldad?

Junio 21, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Este es uno de los temas más polémicos y controvertidos de la condición humana. ¿Existe la maldad? ¿Existen personas que hacen daño por la ‘satisfacción’ de hacerlo? No es fácil responder básicamente porque está ligado con otras muchas creencias. Muerte, reencarnación, mundos paralelos, niveles de conciencia, árbol genealógico, aprendizajes, concepto de ser superior, en fin. Por ello no es tan simple llegar a una conclusión. En definitiva ni siquiera importa la conclusión. Lo valioso es ‘ventilar’ ideas para aprender, confrontar y crecer. “La mente es como un paracaídas, solo sirve si se abre”.Natalia Ponce de León recibió una agresión inmedible. Colombia se solidarizó con ella. Un hombre ‘malo’ la agredió y para muchos, debe ‘podrirse’ en la cárcel. (A propósito ¿qué abogado me cuenta, cuándo se descubrió que encerrando al responsable de la falta mejoraba su conducta?). El ‘malo’ que agredió a Natalia ha sido declarado ‘imputable’ lo que significa que no ‘es responsable’ de su actuar. Fue calificado de esquizofrénico. Natalia y su abogado ‘no creen’ en ese diagnóstico argumentando algo que refleja (qué pena) ignorancia sobre las enfermedades mentales. ¡No tienen por qué saber! Dicen que porque el muchacho ‘planificó’ con sevicia y precisión la agresión, no es enfermo y sí responsable. Pero un obsesivo que pise los terrenos de la psicosis, puede ser el más calculador, planificador y detallista, para ‘organizar’ y controlar su obsesión. Sigue siendo enfermo, con momentos de lucidez, alucinaciones y enajenación. Se lo juzga como malo porque su actuar lastima a otros, pero está por verse si es la enfermedad la que gobierna su vida.La historia de Jonathan Vega es fuerte, como me imagino que es la de muchos que por ello no terminan agrediendo a otros. Pero la urgente necesidad de sentirnos ‘colectivo’, parte de, significa que las acciones de unos y otras y otros, están conectados. El aprendizaje del ‘colectivo humano’ nos toca a todos. El efecto mariposa está más presente que nunca. “El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo” (proverbio chino) igual que “el simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”. La conexión es inevitable. Lo que golpea siempre es el famoso ‘por qué a mí’, como si tuviésemos alguna vacuna para estar protegidos de los duros aprendizajes.¿Se le perdona al ‘enfermo’ pero no al ‘malo’? ¿Si el hecho lo origina un enfermo, el efecto de la falta es menos ‘dañino’? Los niveles de conciencia, filosofía antiquísima, es una información que explica el comportamiento humano de acuerdo al desarrollo de cada quien. Todos no estamos haciendo el mismo ‘curso’ y de esa diferencia nace el aprendizaje. En términos psicológicos no puede haber gente ‘mala’. La enfermedad mental o los niveles inferiores de conciencia dan pie a comportamientos que son juzgados como ‘malos’ pero que en definitiva obedecen a la ‘elementalidad’ del ser, a un nivel básico de sobrevivencia. En términos espirituales (creo que para todas las corrientes no religiosas pero sí trascendentes), el mundo es ‘perfecto’ como tejido que enlaza todas las diferencias para que se dé la disparidad y surja el aprendizaje. Si no existen diferencias, no hay contraste, no hay pluralidad y no hay crecimiento. ¿Necesitamos a los ‘malos’?Sigue en Twitter @revolturas

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