Empleados bancarios

Empleados bancarios

Julio 03, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

La Banca está conformado por dos clases de personas: los dueños, todopoderosos, millonarios que dizque tienen un ‘negocio’ para beneficio (¡) de los clientes, y los empleados, personal contratado para administrar el negocio. Los primeros, es decir los millonarios, deben (se supone) acatar las normas que les determina el Gobierno. Pero como son tan poderosos, el mismo gobierno está supeditado a ellos. Total, fácilmente los banqueros pueden ‘guiar’ las normas que el Estado les va a imponer para que cumplan. No existe hoy por hoy, conducta más perversa que el acuerdo entre bancos y gobierno. Sino que lo diga España, donde Rajoy por la mañana dice que no les dará plata a los bancos y tres horas mas tarde, les gira el dinero. A costillas de la gente del común que se ‘revienta’ para que los bancos ‘sobrevivan’. Claro, el poder bancario... De la única manera que se ‘sale’ de esta trampa es con la protesta ciudadana. Los políticos al igual que los bancos, han deslechado a la ciudadanía sin que medie ninguna posibilidad de sublevación. Han contado con nuestra pasiva complicidad. Sin embargo, parece que estamos despertando... Pero los banqueros y los políticos han engendrado otra clase de funcionarios que por decir lo menos, superan con creces los defectos de los primeros. No detentan directamente el poder económico o político, pero se creen más poderosos que sus patrones. En la cadena de abusos, el más grande abusa del mediano y este a su vez, del que le sigue. En el mundo bancario, los empleados que manejan las cajas o el denominado ‘servicio al cliente’, se olvidan que su empleo depende de qué tanta demanda tenga su trabajo para continuar teniendo ‘chanfa’. Muchos de estos empleados bancarios protagonizan hoy por hoy el nivel más bajo de servicio a los usuarios, sin que sientan el más mínimo remordimiento por la forma en que tratan a la gente. Contagiados del poder de sus Jefes, abusan de la manera más olímpica sin que nadie defienda al cliente de su displicencia y mal servicio.Si el Banco ofrece servicio el sábado, a partir de las 10 de la mañana, a esa hora debe comenzar el servicio. Diferente que a esa hora abran las puertas y los empleados empiecen a cuadrar cajas, a sentarse en la silla, a terminar de conversar o a contar dinero. Pueden pasar tranquilamente varios minutos y los usuarios ‘calladitos y sumisos’ en la fila esperando que el ‘todopoderoso’ empleado de caja, se digne expresar “siga”. O el servicio extendido al medio día significa un sólo empleado con tres ventanillas más desocupadas, mientras la fila es infinita... “Es que es la hora de almuerzo”, contestan impávidos. Si se presta el servicio es para que atiendan no para que embolaten al usuario. Los empleados bancarios creen que ‘hacen un favor’ y no logran captar que su trabajo ‘depende’ del cliente que hace la fila frente a su caja. Las molestias contra el servicio que se presta en los bancos y las compañías de celulares van en aumento según lo dicen las estadísticas. Porque una vez que el cliente queda atrapado en las redes de la organización, ya no interesa el buen servicio. Seducido y conquistado, que aguante. Alguna vez un empleado de caja de un Banco protestaba porque había excesiva cola: “por qué no se van a otro” decía molestísimo. Sin entender que precisamente gracias a esa fila él tiene trabajo. Es hora de abrir los ojos y hablar claro: los empleados bancarios dependen de los usuarios. Ojalá el servicio sea consecuente con esta realidad. Porque si la indignación crece, de pronto se quedan sin trabajo.

VER COMENTARIOS
Columnistas