Ellas ‘se dejan’

Julio 27, 2010 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

El problema de violencia que viven las mujeres es ‘culpa’ de ellas, porque ¡ellas se dejan! No son ‘capaces’ de reaccionar ante los golpes de los hombres. “Si ellas cambiaran, entonces los hombres no les pegarían”. La anterior fue la expresión de un periodista ‘sorprendido’ porque las mujeres se dejan pegar de los hombres, pero justificando en parte los golpes porque, cuando ellas ‘despierten’ y no se dejen más, los hombres dejarán de maltratarlas. Como si ellos se vieran ‘obligados’ a maltratarlas porque ellas no hacen nada y ‘sólo’ se pudieran controlar cuando ellas reaccionen. Pobres niños dependientes. ¡No pueden detenerse! Otro comunicador expresó, también, respecto al manejo del cuerpo de las mujeres, es que “ellas aceptan” y sólo cuando ellas no lo hagan más, el asunto cambiará. Tan idiotas, bobos, ingenuos o dependientes (o todos los anteriores), los hombres que hacen todo lo que las mujeres les permitan. Las golpearán hasta que ellas reaccionen. Las maltratarán hasta que ellas digan ‘basta’. Las matarán (hasta ¿cuándo?), hasta que, boquiando, les supliquen ‘dame otra oportunidad’. Ellos golpean porque ellas se dejan. Sí, sorprenden muchísimo las creencias que existen en el imaginario colectivo sobre la violencia contra las mujeres. Pero fue una muy buena experiencia el foro organizado por la Revista Semana sobre perspectiva de género, para medir qué tanto se conoce del tema, mejor aún, qué tanto se cae en cuenta de la dimensión del problema. Porque es obvio que muchas de estas explicaciones sobre el tema mujer todavía clasifican en ‘cantaleta de viejas feministas’. Caer en cuenta, dejarlo de ver como natural (propio de la naturaleza) y aceptar que es la cultura (que la construimos todos) la que genera la discriminación y la desigualdad es vital para la organización de una sociedad equitativa.Lo significativo frente a esta creencia de que ‘las mujeres se dejan’ es poder señalar que el nivel de dependencia de esa mujer (que se deja maltratar) con su maltratador obedece a una categoría psicológica de dependencia y sumisión, difícil de erradicar ‘porque sí’. Esta mujer no puede zafarse, no tiene cómo, no ve caminos, le parece que ‘ese’ es su destino. Su nivel de perspectiva es tan bajo que no alcanza a dimensionar que se pueda vivir sin ese hombre que la lastima porque ‘ella se deja’. De allí la importancia de la ayuda a través de la información que se transmita. No creo tanto en la denuncia de otros (vecinos, parientes), porque mientras el proceso no sea personal ‘no sirve’ que le impongan una solución. Su personalidad y sus características de autoestima la llevarán a repetir el mismo patrón con otro hombre de parecido comportamiento al maltratador inicial. A través de la información se ayuda a despertar, a caer en cuenta. Se podrían hablar de tres niveles en el proceso: el más bajo (y doloroso), el de aquellas que ni siquiera imaginan que ‘eso’ pueda cambiar. Un segundo nivel, aquella que ya ‘siente’ y le talla el maltrato, pero no encuentra la vía para liberarse. A estas mujeres se les puede ayudar a través de grupos o terapias donde se las apoye en la decisión ya tomada. Este es el grupo más propenso al cambio y el que requiere todo un sostén cultural porque quiere zafarse del maltrato que ya siente como atropellador en su vida. Y está el tercer grupo que vive, ya, sin el dominio patriarcal, aun teniendo compañero. Existe un largo camino por delante y muchas creencias por derrumbar. ¡Sigamos!

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