El vacío

El vacío

Diciembre 28, 2010 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Lo hizo todo. Siguió al pie de la letra los rituales. Se dio el gusto de comprar algún detalle a los amigos. También incluyó la suegra, los vecinos y los porteros de la oficina. En su familia todos quedaron ‘plenos’ con los regalos que dio. Estrenó pinta, comió delicioso y se dio muchos gustos que quería. Incluyendo la nueva bicicleta o la cartera de marca. El carro y la casa ya están. También tiene su propia familia, una esposa increíble o un hombre responsable y los hijos ‘pintan’ bien. Ni qué decir de la solidaridad: está a flor de piel y también su buen momento alcanzó para dar una ayuda generosa a los damnificados por las inundaciones. No está en la lista de amenazados por desempleo. ¿Entonces?Sí, la sensación no se quita. Está allí, pegada, cosida a sus entrañas. Basta con que deje de moverse o estar ocupado para que ella vuelva e invada, como las inundaciones de estos días. A toda hora. Físicamente se ubica como en el esternón, allí, cerca al corazón. Intentó con rumba, tragos y feria. El sexo no falta. Allí sigue, allí está y no puede sentirse en paz. Las primeras palabras que surgen describiendo la sensación es “falta algo”. Es una sensación de vacío, de cosquilleo, como si tuviera hormigas por dentro. ¿Qué es? ¿Por qué no puede sentirse bien? ¿Por qué no está satisfecho con todo lo que la vida ‘le da’? O si quiere de otra manera, ¿por qué no lo llenan los logros materiales? Es una persona buena, cumple con su deber y sus aspiraciones siempre las consigue. ¿Qué es lo que pasa? ¿Necesitará visitar un psiquiatra para que le recete prozac, la llamada ‘pasta de la felicidad’? ¿O de pronto lo que necesita será melatonina, la que vende aún ‘más felicidad’? Los científicos explican que el campo electromagnético de la Tierra está cambiando y que esa modificación de vibración necesariamente afecta a los seres humanos, puesto que nuestra vibración personal está sincronizada con la de la Tierra. Pero la modificación de la vibración terrenal nos afecta en la medida en que nos ayuda a despertar, a aceptar que lo material nos puede distraer, pero nunca nos podrá colmar. No somos tan sólo seres materiales y las vibraciones magnéticas nos sintonizan con dimensiones más sutiles de la existencia. Entonces, entre más consigamos externamente, más abocados estaremos a sentir el vacío que nos enfrenta al sinsentido de lo material. ¡Qué paradoja! Otros que no poseen ‘tanto’ pueden creer aun que teniendo más en el terreno material lograrán ser felices. Si usted ya llegó, porque muchas de sus expectativas están colmadas, el vacío es el botón de alerta que le marca la necesidad de modificar el rumbo. El vacío, esa sensación de no estar bien a pesar de todo lo externo, puede significar que es necesario hacer un cambio, que es urgente abrir la puerta a lo trascendente. La vida le está mostrando que, además de cuerpo y mente, existe otra dimensión que tiene que empezar a percibir. No es que se lo digan los otros, no. Es que usted lo siente y frente a esa sensación, al vacío, no hay nada qué hacer: o la enfrenta y le busca solución o se enloquece tratando de disiparla. El vacío es real. El vacío significa que empieza a tener conciencia, a caer en cuenta de que hay algo más. ¿Qué más? Esperemos…

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