El disfraz de la mentira

opinion: El disfraz de la mentira

Si me está leyendo de pronto está viendo fantasmas. ¡No existo! Para...

El disfraz de la mentira

Octubre 25, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Si me está leyendo de pronto está viendo fantasmas. ¡No existo! Para la encuestadora Cifras y Conceptos dejé de existir en su Panel de opinión del 2016, después de que era la columnista mujer más leída para los líderes de opinión en el Valle en el 2013, 2014 y 2015. Pero resulta que ‘me morí’. El hecho plantea de nuevo el interrogante sobre la viabilidad de las encuestas (recordar el plebiscito). ¿Creemos o no en las encuestas? ¿Son viables o manejan las respuestas de acuerdo a supuestos intereses (o cobros)? ¿Las hay buenas y las hay malas? ¿A cuáles les creemos y a cuáles no? Lo que me sorprende por mi ‘desaparición’ es que tuve un incidente con los encuestadores de 'Cifras y Conceptos'. Solicitaron una cita personal, nunca asistieron sin ninguna explicación y cuando la volvieron a solicitar ‘como si nada hubiera pasado’, no estaba en el país y hubo molestia por mi negativa a no estar, esta vez sí, solicita para ellos. No contesté como ‘usuaria’ y desaparecí como columnista. No importa, de aquí en adelante, si me lee, le estoy hablando como fantasma. De pronto me encanta el rol…A propósito muy acertado para este mes porque tiene que ver con magia, con disfraces. La semana del Halloween en Colombia plantea inquietudes sobre cómo somos los colombianos y cuál es nuestro disfraz preferido. Creo, sin necesidad de encuesta, veraz o amañada, que nuestra máscara predilecta es la mentira. Como lo dijo alguna vez, creo que fue Gabo, los colombianos tenemos una condición especial para levantarnos de la adversidad pero también para decir mentiras. Para crear otra realidad que en definitiva es el significado de la mentira. Por algo existe Macondo que, ¿es verdad o es cuento? Inventamos mundos y explicaciones nos los creemos y queremos que nos crean. A veces son tan obvias que casi podríamos reírnos de ellas. Pero el problema de la mentira no es decirla sino creerla. El problema con la mentira es que nos sumerge en un mundo de incertidumbre y desconfianza difícil de manejar. Y de superar.Mao en su programa de internet, preguntaba la semana anterior si estábamos peor que antes, peor que antes del plebiscito. Le respondí que sí, que así lo creía. Y estamos así porque las mentiras nos sumieron en este caos de desconfianza. Por el lado que quiera, vamos a perder. Por donde lo vea. El bando del No, no cree en nadie porque construyeron su estrategia con base en mentiras y conocen los alcances de las mismas. Con mentiras voltearon lo que parecía imposible, hasta el punto de que ni ellos mismos creían el resultado. El refrán dice que “el ladrón juzga por su condición”. Entonces ¿qué respuesta los va a satisfacer? ¿En quién van a creer? Las iglesias tampoco creen porque no está Dios en el acuerdo. Si la palabra Dios se incluye ‘llega’ Dios? Pareciera que no necesitáramos más disfraces basta con lo que ya somos. Un país de mentiras, incoherencias e inconsciencia. Difícil presente. Se habla de conejo, trampa, maquillaje. Llegó entonces el momento de evaluar las propuestas no por lo que dicen sino por los personajes que las alientan. Cuántas máscaras tienen o cuan coherentes son. Su historia, actuaciones y discurso son el único aval con el que contamos. ¿Entre De la Calle, Uribe, Pastrana, Ordóñez, cuál tiene el mejor disfraz de la mentira? Sigue en Twitter @revolturas

VER COMENTARIOS
Columnistas