¿Dónde están las monedas?

¿Dónde están las monedas?

Febrero 05, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

El colegio hebrero Jorge Isaac, que dejó de ser una institución con sello educativo exclusivo de la comunidad judía para convertirse en una organización pluralista, abierta a muchas miradas, organiza para hoy una jornada de reflexión sobre el tema de liderazgo y emprendimiento para jóvenes donde invita a tres conferencistas a hablar del tema. Tres hombres le hablarán a estudiantes, hombres y mujeres, sobre liderazgo. Sin importar siquiera el nombre de los conferencistas, todos hombres, la falla radica precisamente en la inequidad, en la discriminación que vuelve y se repite (como si no importara). Como si la experiencia diaria no estuviera ‘exigiendo’ una sociedad equilibrada y armónica, donde hombres y mujeres convivan en igualdad de condiciones y de aprendizajes. Lo grave es que el colegio no encontró ni una sola mujer capaz de hablar del tema de liderazgo y emprendimiento, lo que vicia la posibilidad de una mirada integral para los estudiantes. Tres hombres brillantes hablarán desde su perspectiva masculina. ¿Dónde queda la mirada femenina? Cómo es de fácil ‘olvidar’ el asunto y considerar que no importa, que ‘da lo mismo’. Cómo también lo olvidó la revista Semana cuando seleccionó a un número indeterminado de hombres para el premio de excelencia, pero no encontró ninguna mujer capaz de calificar para ser excelente. ¿Cómo no ven el atropello de la inequidad? Si el conferencista es uno solo, hay la total libertad de escoger hombre o mujer. Cuando ya son dos la equidad empieza a alumbrar, pero si son tres, es cuando es obvio el olvido. ¡Y la discriminación salta como una liebre!La responsabilidad es aún mayor cuando se sucede en una entidad educativa porque es allí donde se forman los criterios que acompañan toda la vida. La nuestra es una sociedad con niveles de violencia excesivos contra la mujer y el no abrirle espacios es ‘enseñar’ que a los hombres les ‘va mejor’, que ellos son más importantes, que ellos detentan el poder y por ello una mujer debe ‘acompañarse’ de un hombre si quiere mayor seguridad en su vida. El liderazgo y emprendimiento quedan entonces con la marca masculina: ¿Reforzamos o cambiamos criterios? Los educadores que trabajan con el mensaje de los símbolos y de las metáforas, conocen la importancia del lenguaje tanto directo como el oculto que se guarda en los hechos cotidianos. Infortunadamente la inequidad todavía brilla con luz propia…De allí la importancia de atrevernos a ‘mirar para atrás’, revisar, tomar conciencia y aceptar ‘las monedas que nuestros padres nos han entregado’ en la construcción de nuestra vida. Bueno o malo, su legado es un acto de amor que debemos aceptar puesto que nos dieron la vida, pero no significa que no podamos modificar lo que ellos nos entregaron en creencias, comportamientos y actitudes. Los padres entregan, consciente o inconscientemente, criterios para la vida y el legado de nuestros antepasados está presente en nuestras vidas. ¿Nos libera o nos atrapa este legado? ¿Cómo enfrentar o aceptar la herencia que recibimos de papá y mamá? Si recibimos una cultura de inequidad, aceptamos el proceso que ellos vivieron pero no lo perpetuamos. Desde el amor y la conciencia podemos modificarlo. Joan Garriga Bacardi, psicólogo español, estará mañana en Cali hablando de los vínculos entre padres e hijos, del orden del amor y claro, de jerarquías. ¿Qué es lo que transmitimos y qué tan consciente somos de ello? En cualquier nivel de desarrollo, aprender a caer en cuenta, aceptar lo que nos corresponde y mejorar lo que se pueda, es una manera de construir sociedades más armónicas y equitativas.

VER COMENTARIOS
Columnistas