¿Dónde está ‘mi’ papá?

¿Dónde está ‘mi’ papá?

Junio 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

No es fácil ser papá en el mundo de hoy porque si algo definitivamente cambió fue la figura del padre autoritario y patriarcal de épocas pasadas. El modelo anterior está mandado a recoger. Claro, aún no se arroja a la basura ese esperpento de figura dictatorial, todavía sobrevive en muchas hogares donde, o por dinero o por miedo, la mujer y los hijos se someten a seguírselo aguantando, pero es obvio que es una especie ‘en vías de extinción’. Pero eliminado el modelo anterior ¿qué sigue? ¿dónde encontrar el patrón a imitar? ¿dónde está ‘mi’ papá? La situación para el hombre es mucho mas compleja que para la mujer porque su esencia masculina lo hace enfrentar la vida de otra manera, más reservada, menos expresiva y muerto de susto porque paternidad y masculinidad son dos expresiones que aún no sabe diferenciar. Para muchos ser hombre es sinónimo de ser fuerte, autoritario, mandón, agresivo. ‘Otro’ modelo de hombre les aterra porque la fragilidad les huele a femenino y entonces la dureza es la careta con que intentan mostrarse ante el mundo. ¿Cómo llegar a casa y ser padre amoroso y equilibrado para sus hijos sin convertirse en una mamá con pantalones? ¿Cómo ser autoridad sin llegar a ser autoritario? ¿Cómo evitar la formación de hijos ‘igualados’ que no conocen el respeto por la jerarquía? ¿Cómo ser amoroso con sus hijos sin convertirse en su amigo-compinche? Además, como todavía guarda la impronta de ‘tener la razón’ o ‘sabérselas todas’, es muy difícil que pida ayuda u orientación.Ser papá es encontrar un lugar en el hogar, donde con o sin compañera, sus hijos siempre serán sus hijos pero, desafortunadamente, muchos hombres construyen su paternidad ‘pasando’ por la presencia (o interés) por la madre. Sin ella ‘no hay’ hijos. Sus niveles de dependencia de la madre como ‘guardiana del hogar’ son infinitos. Hay que recordar que el hombre-padre solo conocía el trabajo como patrón de ‘paternidad responsable’ y pare de contar. Así cumplía con su ‘tarea’. Entonces, sin la palabra de la madre como ‘orientadora’ en situaciones emocionales frente a sus hijos se ‘pierde’. No sabe cómo actuar y como no tiene modelo a seguir, ‘pior dolor’. Además, hay que decirlo, en el mundo actual se mueven muchas tendencias que ante la histórica avalancha de sucesos patriarcales violentos, pueden exagerar el repudio hacia lo masculino. La exageración de los imaginarios sobre lo qué es un hombre o lo qué es una mujer pueden ser distorsionadores. No todas las mujeres y las madres son perfectas y no todos los hombres y los padres son nefastos. Discernir en medio de los patrones culturales es lo más difícil pero es lo necesario y conveniente. El cambio en el mundo femenino produjo un (necesario) remezón que todavía no logra un equilibrio en las relaciones de pareja y en la intimidad de la familia. Es obvio, entonces, que el modelo de papá del Siglo XXI está en construcción. Hombre, padre y masculino no necesariamente vienen en el mismo empaque, como mujer, madre y femenino tampoco deben venir en el mismo y único empaque. Pero sí es claro que el hombre como padre transmite ciertas conductas muy particulares que con su sello, generan una impronta de seguridad en sus hijos e hijas. Al igual que la mujer como madre transmite huellas imborrables a sus descendientes. Lo biológico genera marca pero no se agota en ello. Somos más que biología y no lo podemos olvidar. Papa, hombre, masculino, tiene todo un reto de construcción donde lo que sí es claro es que ni la agresión ni la violencia tienen cabida. El hecho de que se cuestione y se inicie la búsqueda de un nuevo modelo de padre es esperanzador. Por ahora existen muchos hijos e hijas ‘huérfanos’ de padres vivos, preguntándose “¿dónde está mi papa?”. ¿Podrán encontrarlo?

VER COMENTARIOS
Columnistas