Diciembre en octubre

Octubre 09, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¿Será el pánico que produce la cercanía con la fatídica fecha del 21 de diciembre? ¿Será que contagiados de los efectos de la resonancia Schumann, el tiempo definitivamente se adelantó pero no tres o cuatro segundos o minutos u horas, sino meses completos?¿Será el afán desmesurado por adquirir y guardar, guiados por esa filosofía de que sólo el que posee, es valioso? ¿Será la ansiedad como peste universal, la que nos lleva a ‘vivir en el futuro’ (que aún no existe), desechando el presente (que es lo único que tenemos) para no tener ninguna clase de tiempo (ni de vida) sino sólo angustia y ansiedad? ¿Será que creemos que si empezamos a cantar villancicos, a decorar las casas y a comprar regalos, podemos ganarles ‘en felicidad’ a los demás? Cualquiera podría ser la respuesta porque todas las preguntas anteriores describen una sociedad enferma que lucha por su felicidad pero como en el cuento aquel del señor al que se le perdieron las llaves y su vecino le dijo que por qué las buscaba allí sino era el lugar donde se le perdieron, él muy confiado respondió “Aquí las busco porque aquí hay luz”. Igual, creemos que así, de esta manera, en ese lugar y en ese tiempo ‘encontraremos la felicidad’ (donde están la luz y la bulla), cuando la felicidad definitivamente no está en esos lugares y en esas circunstancias. La nuestra es una sociedad enferma, donde la ansiedad se multiplica manifestando la urgente necesidad de ‘asegurar’ lo que todavía no ha llegado. En términos clínicos, ansiedad es futuro, y la ansiedad se produce en la medida en que, invadido de miedo, me aterroriza lo que va a pasar, porque no puedo tener control sobre ese futuro. Desde mi inseguridad creo que controlar me dará paz. Pero el iluso control que deseo sólo generara más ansiedad porque siempre existirán situaciones, momentos o personas que no puedo manejar. Es una ¡espiral de miedo! porque no tiene límite. ¿Cómo enfrentarlo entonces? ¿Cómo contrarrestar el miedo? ¿Cómo sustraerse a ese pánico colectivo? ¿Cómo tener paz?Lo primero y posiblemente muy elemental, no se deje llevar por este pánico colectivo. No repita historias negras, no hable sólo de enfermedades, no sea un multiplicador de malos augurios. ‘Advertir’ por miedo de lo que puede pasar no es una solución y lo desgasta a usted y a su entorno. El miedo es el peor de los sentimientos porque con miedo usted se ‘diluye’ en cualquier idea, en cualquier persona, en cualquier circunstancia. Una persona invadida de miedo deja de ser ella y no existe ningún razonamiento que le ayude a reaccionar. Sólo puede depender, del que sea o de lo que sea pero ha dejado de existir como un ser pensante. Ahora estará a merced de quienes dirijan (y exploten) su miedo. Otro factor importante: con tranquilidad, hágase caso a usted mismo. Muchas veces no escuchamos nuestra voz interior pero como decía Chopra, allí, adentro de cada quién, está la sabiduría. Conectarnos con ese lugar nos ayuda a mantener la calma, el presente, a no desesperarnos porque en definitiva, cualquier hecho humano es una circunstancia que nos acerca a la muerte. Y la muerte no es un castigo. Qué paradoja, tratamos de alejar la muerte, tratamos de derrotarla, de aislarla, de que no exista. Pero esa carrera por tener mas futuro que presente, de adelantar el tiempo, de tener diciembres en octubre, no es sino un llamado desesperado para que la muerte nos llegue mas rápido. Las incoherencias de una sociedad enferma y angustiada saltan a la vista. Diciembre en octubre es una prueba de ello... ¿Quién nos entiende?

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