Desde USA

Noviembre 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Si hoy me lee muy temprano es como si aún estuviéramos en ‘modo esperanza’. Todavía existe la oportunidad de creer y anhelar un futuro relativamente estable, sin descontar los contratiempos lógicos de la vida. Y de la política. Pero mientras transcurre el día, el panorama puede oscurecerse o aclararse. Es el riesgo que guarda como un misterio el día de hoy. Si me lee por la noche, muy posiblemente terminó la expectativa y con los pies puestos en la tierra, no nos queda más que encarar el futuro, tal como corresponde: Hillary o Trump. Definitivamente, el mundo se juega su futuro. Pareciera que vivimos la dualidad, los extremos, la paradoja del aprendizaje, donde desde esa diferencia llegamos a la unidad. Pareciera que cada vez se dan más extremistas (por decir lo menos) que manejan a los seres humanos como reyezuelos de un circo. Como les da la gana. Lo del Presidente de Filipinas es alucinante. Mata gente ‘indeseable’ y ‘nadie’ se da cuenta (o detiene) su atropello. Hitler no murió, sólo se ha reproducido. Con la lupa de las redes sociales todo se ve en todas partes y de tamaño despropocionado. Más cerca, ni qué decir de Maduro y su obstinación. Fuera de concurso el presidente de Siria… monstruos políticos que hay que padecer puesto que la democracia tiene ese costo. Pero, en el otro extremo, los movimientos de solidaridad, apoyo a inmigrantes, desplazados, actos de heroísmo de rescatistas, conciencia del medio ambiente, protección a la naturaleza, valor de los animales, se multiplican. Actos heroicos y actos terroristas, al unísono. En medio ‘toda la humanidad’ que no participa en forma directa pero termina siendo espectadora de la cotidianidad de los hechos. Mientras el mundo gira y los guardados de resentimiento, negativa a cambiar de creencias, afloran y nos obligan a vivir y aceptar un mundo desconcertante.Cualquiera que sea el resultado de hoy en Estados Unidos, es claro que las discriminaciones de raza y género siguen siendo una constante para la cultura occidental. Ni negros ni mujeres. El mundo patriarcal todavía existe y acecha como un lobo en la oscuridad. Se creyó que los estereotipos habían desaparecido pero es obvio que están más vivos que nunca. El racismo sigue cosido a las entrañas de los norteamericanos. Martin Luther King volvería a morirse si percibe la realidad de hoy. No basta con leyes o determinaciones gubernamentales. Las creencias individuales son más profundas que el poder de la política. Está allí, agazapada la idea de que el blanco es superior al negro. La mujer ‘tampoco’ es capaz porque debe ‘obedecer’ al hombre, nunca dirigirlo. En este contexto ni siquiera sirven los resultados de la administración Obama. Es negro y no se le perdona que se haya atrevido a tanto… Cambiar mentalidad ‘gasta’ más de 50 años. Se necesitan 2 o 3 generaciones para tener un mundo con conciencia. Un mundo donde el concepto “no hagas al otro lo que no desearías que te hicieran a ti”, se vuelva vida. Seguir ‘alimentando’ inteligencias, o estimulando competencias, sólo lleva a resultados como el de hoy. La posibilidad de que un enfermo mental comience a gobernar el mundo. Y ante eso sólo queda la opción de despertar no para lamentarse sino para asumir el reto de cambiar de mentalidad. ¡No hay más!Sigue en Twitter @revolturas

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad