Decálogo de Uribe

Decálogo de Uribe

Septiembre 17, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Así como la religión católica tiene los Diez Mandamientos donde aglutinan sus principios básicos, el expresidente Álvaro Uribe también posee un decálogo que orienta sus actuaciones y su conducta. De allí que sea tan importante conocer los planteamientos que guían el pensamiento del hombre escogido como el colombiano ‘ejemplar’. Esta brújula del comportamiento nos tiene que servir de referencia para decidir qué clase de país queremos ser. Cada quién decide si en este decálogo está la ‘ruta señalada’ o si optamos por otros caminos…1. Cuestione la justicia per se. Usted no tiene por qué acatar la ley. Con razón o sin ella, si un juez lo llama a declarar, usted que es incólume y perfecto, tiene plena justificación para demandar al juez que se ‘atrevió’ a mancillarlo con la duda sobre su comportamiento. Por algo, un colombiano ‘ejemplar’ está exento de cometer errores. ¡Es un ser perfecto! Y está por encima de la ley.2. Confunda. Nunca responda lo que le pregunten, no tiene por qué. Usted tiene el atributo de contestar lo que se le dé la gana, sin importar si tiene que ver o no con la pregunta. Total, todo aquel que pregunta lo que usted no quiere contestar, es un tarado que no adivina ‘su pensamiento’. ¿Cómo se atreve?3. Seduzca. Cuando considere que ‘la batalla verbal’ que se avecina es difícil, entonces seduzca, alabe. No olvide de recordar el nombre de su interlocutor. Esa actitud le dice al otro que usted lo ‘distingue’, lo tiene presente, e ipso facto su interlocutor se siente importante, a su altura. Pero lo que usted ha hecho es ‘someterlo’ a su encanto.4. Evada. Tiene que ver un poco con el segundo punto pero no es lo mismo. Se parecen, pero se diferencian. No estamos hablando del mismo concepto pero es similar su definición. Un refrán antioqueño es perfecto. Por algo los abuelos y la tradición son lo más importante de este país.5. Pelee con todos. Cómo así que usted no tiene la razón. Cómo así que el mundo no es como usted se lo imagina. Cómo así que usted no es el espejo del acontecer diario. Cómo así que no lo consultan. Cómo así que no tienen en cuenta su palabra. Por Dios ¡que insensatos!6. Victimízese. Bueno y si resulta que le brinca un gallo más espuelero entonces queda otra opción. Hable de su dedicación, de su sacrificio, de lo injusto que son con usted atreviéndose a cuestionarlo. Recalque su dedicación, cómo usted vive en función de los militares, de los campesinos. Si puede hable de la muerte de su padre, del dolor de la familia. Esculque en el cajón de los dolores y agárrese de alguno de ellos, la cara de ‘pobrecito’ hará el resto. 7. Anule a los demás. No se olvide de repetirles a ‘sus’ candidatos que ellos deben antes que nada, obedecerle, seguir sus instrucciones. Ellos no son candidatos nacionales sino sus instrumentos para perpetuarse en el poder.8. Utilice diminutivos. Es una forma rápido de merecer compasión y ‘achiquitarse’ ante el tamaño de su propia personalidad. De pronto su interlocutor no ‘resista’ tanto, por eso, achiquítese. Es una manera de ‘interpretar’ la pequeñez de su interlocutor y colocarse a ‘su altura’.9. El poder es el mayor afrodisíaco de cuantos existen. Luche por él, ‘Yidisese’ por él, viole la ley por lograrlo. El fin justifica los medios. 10. No pierda nunca. Un guerrero jamás baja la cabeza, jamás acepta que existe alguien mejor. Lo más importante es imponer su verdad, así usted sea el único que se lo crea, pero impóngala, acaso usted, ¿no es una copia de Dios?

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