Debería

Debería

Mayo 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

En términos psicológicos los ‘debería’ son fatales. Obedecen más a situaciones ideales y perfectas que a realidades cotidianas y alcanzables. ‘Debería’ es un concepto fruto de expectativas que pertenecen a un mundo perfecto. Sólo que… la perfección es inhumana, no puede darse en nuestra condición de seres finitos. Ir en pos de ella es una utopía. Trae desilusión, desesperanza, apatía, inconformidad. Hay que encaminar esfuerzos para acercarse al ideal pero este nunca se alcanza, ¡es ideal! Es la fatalidad de la existencia.Toda la carreta anterior para referirme al papel del Estado frente a los ciudadanos. No sólo del Estado colombiano sino de cualquiera. Los Estados ‘deberían’ velar por sus ciudadanos pero hay que entender también que no pueden actuar como padres de niños o niñas rebeldes o desobedientes. A los individuos nos cabe un mínimo de responsabilidad como miembros de una comunidad. Lavarse las manos para ‘exigir’ que el Estado supla todas nuestras necesidades y caprichos, es definitivamente una actitud infantil. La cédula o mayoría de edad no sólo es un documento necesario para votar sino que, se espera, aporte conciencia sobre nuestro papel dentro de la sociedad en que vivimos.Si hay una amenaza de erupción en un volcán o un peligro generado por reacciones naturales, por ejemplo, el Estado tiene la obligación de advertir sobre el peligro pero no puede irse detrás de cada ciudadano y ‘obligarlo’ a tomar conciencia. En lugares de peligro comunitario, los Estados alertan sobre los riesgos pero si los ciudadanos deciden ‘no moverse’, no evacuar, el Estado no puede evitar las consecuencias de esta decisión. Fue realmente desastroso el episodio de Rosa Cely cuando la abogada acusa a la víctima de responsabilidad en su actuar. Pero, en otros casos, si el individuo ‘busca’ ser víctima, desafía el peligro, reta la cordura, pregunto ¿qué tanta responsabilidad le cabe al Estado en las consecuencias de su actuar?Salud Hernández se metió a la boca del lobo. Ella lo sabía, era muy consciente de ello. Por una necesidad de realizar una visión ‘objetiva’ de los acontecimientos, o por hacer una crónica, o por desafiar al Presidente (cercana a Pacho Santos, detesta a Juan Manuel), o por todas las anteriores, es posible que esté en manos del ELN. El Estado tiene la obligación de intentar liberarla, pero ¿qué tanta responsabilidad le cabe a ella en esta acción? Salud ha sido desafiante, aguerrida, retadora. No se está metiendo con ovejas sino con verdaderos lobos, machistas, sin escrúpulos y sin conciencia. ¿El que el Estado tenga el deber de protegerme y garantizar la vida significa que puedo desafiar los reales peligros de las situaciones? ¿Por qué, entonces, existen circulares rojas que advierten de peligros en determinados lugares del planeta? ¿El ciudadano que desafía la advertencia es responsable de las consecuencias o el Estado debe actuar como papá que ‘cuida’ al hijo díscolo, cualquiera que sea su actuar?El proceso de paz está llevando a actuaciones increíbles para probar quién tiene la razón. Alguien decía que es más fácil la guerra que la paz. Es mejor continuar en la confrontación que empezar un nuevo camino. La resistencia al cambio es descomunal porque lo nuevo, así sea la paz, asusta. ¡Es la condición humana! Sigue en Twitter @revolturas

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