Cuando la madre falla

Mayo 06, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

El próximo domingo no existirá ni una sola línea o comentario en medios de comunicación para hablar de los errores de las madres. No, no se puede aceptar, es demasiado angustiante. Para esta cultura, el tema está vedado. Destapamos entuertos políticos, indagamos en alcantarillas de drogas, somos capaces de encontrarnos con ‘guardados’ financieros, en fin, enfrentamos cualquier entuerto pero a la madre “no se la toca”. Ni siquiera se la cuestiona. Prepárese entonces, para todos los panegíricos, las alabanzas, los melodramas, las canciones de perfección, las comparaciones con la Virgen María, etc. Porque esta cultura ‘necesita’ guardarla perfecta. Necesita ‘angustiosamente’ que ni siquiera se la cuestione. No, es demasiado impactante encontrar la verdad de que la maternidad ni gradúa ni hace perfecta a la mujer.Y los primeros que se ‘asustan’ son los periodistas al mando de los micrófonos. Hace unos meses Darío Arizmendi, en una entrevista por radio, cuestionaba con fuerza que cómo se me ocurría pensar que no existía el instinto maternal. “Es lo que usted cree”, imprecaba con energía. Y un tiempo atrás, otra periodista de radio, Mabel Kramer, “necesitaba” que le aceptara que todas las madres eran buenas y querían a sus hijos porque el instinto maternal las motivaba.¡Cómo asusta el tema! La mujer que es madre no deja de ser mujer. Es un ser humano con miles de dificultades y con miles de atributos. Cuando se la mitifica, se la saca del contexto de la realidad, se le hace daño a ella y a quienes la rodean. Mitificar a la madre no sólo la perjudica a ella sino también a sus hijos e hijas que deben enfrentar profundos sentimientos de culpa. (La cultura dice que las madres son perfectas pero la que vive “en mi casa” no lo es: ¿Será que yo soy el equivocado, el malo que no ve lo bueno que dicen que ella es?) Y claro, cuando socialmente se encuentra a una que falla ‘escandalosamente’, se la juzga con un severidad desbordada como si fuera en contra de su propia naturaleza (bondadosa y perfecta). Encontrar el justo medio, quitarle el halo de perfección y ‘matricularla’ en el mundo de los mortales, sería una buena medida de salud mental comunitaria. Como está idealizada no se le perdonan los errores y cuando los comete, pareciera que fuera un monstruo porque “va en contravía” de su “naturaleza” donde (se espera que) el instinto maternal exista. Se la juzga como a nadie porque no se la acepta humana sino perfecta que se ‘atreve’ a traicionar su naturaleza. Por Dios, ¡es humana¡ El instinto maternal es una ‘construcción’ cultural y ‘zafar’ a la mujer de este paradigma es empezar a aceptar que puede equivocarse, que no siempre quiere lo mejor para sus hijos e hijas, que es egoísta, que no quiere a todos los hijos por igual…Las mamás fallan ‘normalmente’ y los Medios debemos ayudar a humanizarlas. Los consultorios de psicólogos están llenos de historias de seres humanos que llegan enfermos porque no pueden ni zafarse ni cuestionar a la madre sin producir en su interior una hecatombe. Porque precisamente esa mitificación es la causa de muchos comportamientos enfermizos, muchos apegos nefastos que no permiten crecer y salir adelante. Cada vez somos mas conscientes de que los mayores ‘educadores sociales’ son los Medios y no podemos pasar de ‘agache’ no viendo la realidad por ‘callar’ nuestros miedos interiores. Las mamás fallan, aceptarlo y empezar a equilibrar la balanza, entre lo perfecto y lo imperfecto (o humano), ¡es una excelente manera de celebrar un sano día de la madre!

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad