Creer para ver

Agosto 23, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Nos enseñaron que es necesario ver para poder creer. Lo que no se ve o se toca o se palpa con alguno de los cinco sentidos en una dimensión física, no existe. “Ver para creer” fue el paradigma dominante, desde Santo Tomás, sustentado en los principios básicos de la física mecánica: el mundo material es la medida de lo real. “Si no meto mi mano, no creo”, fue la frase de batalla por excelencia para reforzar la idea de que la materia es lo único existente. La cultura occidental se estructuró cimentada en esa creencia. Pruébelo, demuéstrelo. Sólo es válido lo que nuestros sentidos avalan. No logramos captar o creer en algo o alguien que no se pueda probar con elementos de la dimensión física. La realidad, de acuerdo a esa creencia está allá ‘afuera’ y nosotros somos espectadores de ella o la miramos o la padecemos o la disfrutamos. Pero la realidad esta construida, allá, independiente de nosotros. Craso error. Como niños que van creciendo y necesitan explicaciones más coherentes de acuerdo a su desarrollo, la física de Newton está siendo revaluada ante la contundencia de los descubrimientos de la física cuántica. Empezando porque la ciencia no es objetiva. No existe una realidad ‘allá afuera’ mientras la contemplamos pasivamente. El ser humano es un ser de probabilidades. Nada está hecho ni terminado porque ‘impactamos’ de tal manera la realidad que la ‘hacemos’ de acuerdo a nuestras creencias. El investigador ‘carga’ con lo que él es, la investigación que lleva a cabo. No existe por lo tanto la objetividad en ningún campo del quehacer humano. La huella personal está implícita en cada uno de los pasos del devenir universal.Entonces, existen otras dimensiones que no se miden con los cinco sentidos. Podemos captar, percibir o sentir en forma más sutil. La energía, la información, la conciencia, el pensamiento, no pertenecen a las dimensiones físicas. No es ver para creer sino todo lo contrario. Creo y entonces veo, acepto e interiorizo. La realidad (!) no me da la respuesta de lo que creo, porque yo soy el sujeto que construyo la realidad. Entonces si creo, puedo ver o puedo sentir en otras dimensiones. Visualizaciones, meditaciones, intuición, conciencia, solidaridad o compasión, conceptos nuevos que pueden aportar a mi vida en la medida en que estoy abierto a lo nuevo. Si creo puedo transformar: dejo de ser un ente pasivo y me convierto en hacedor de lo que veo. Lo que veo es fruto de mis creencias. De allí que la invitación para asistir a Exposer 2011, “Un camino para ser mejor”, sea una oportunidad maravillosa de comenzar a abrir la mente y aproximarse a creencias nuevas. Los expositores, excelentes y de muy variados enfoques, conservan una línea en común. Aportar para que la vida tenga un sentido, para modificar paradigmas, para creer y poder ver en forma diferente. Exposer, en su tercera versión, nos da la oportunidad de afinar nuestra percepción. En especial es muy importante que en Cali podamos ‘respirar’ un aire diferente y oxigenar los corazones en beneficio comunitario. No hay que olvidar que los analfabetas del Siglo XXI no serán los que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no quieren abrirse a las nuevas miradas que aportan mejor calidad de vida individual y colectiva. Es paradójico, pero la cultura descubre ‘lo viejo’, lo que siempre se ha dicho, lo que siempre se ha sabido desde épocas antiquísimas y donde confluye todas las teorías y filosofías humanas: estamos aquí para aprender y tener conciencia.

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