Corte busca psicólogo (a)

Agosto 11, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Con carácter urgente, la Corte Constitucional de Colombia necesita psicólogos o psicólogas que le expliquen conceptos de psicología para evitar que sus determinaciones terminen siendo más peligrosas que lo que desean corregir. Los honorables magistrados tendrán que instruirse (¡qué pena!) para aceptar que opinar o repetir creencias antiguas donde se creyó que ‘la letra con sangre entra’ ya no tienen vigencia en el mundo de hoy. Es como si quisiéramos asimilar matemáticas con ábaco, cuando ahora se manejan computadores. Tres determinaciones de la Corte en los últimos días son de un retroceso abismal: con medidas punitivas se asusta pero no se crean ni cultura ni salud mental. Y lo importante, creo, es generar jurisprudencias que construyan formas de vida armoniosas, equilibradas e incluyentes, donde la calidad de vida mejore, no empeore. Necesitan conceptos de psicología que les prueben antes que nada que ‘opinar’ o ‘creer’ no puede reemplazar conceptos psicológicos basados en criterios científicos. La Psicología es una ciencia (ojo ciencia) que pareciera todo el mundo manosea porque se ‘habla fácil’. Pero una cosa es opinar y otra dar un concepto científico. La represión y el castigo no pueden construirse como adalides de mejores sociedades humanas. Las pruebas científicas corroboran que hay que construir nuevas formas de educación. Pero, la Corte ¡patrasea!No quiero ni maginar en cuántas familias colombianas se formará un verdadero lío cuando un adolescente de 16 años se enfrente a sus padres por el derecho a su intimidad. Vamos a necesitar un policía (o un juez) en cada hogar para evitar tragedias mayores. Papás esgrimirán “tengo derecho” y los hijos patearán por el aplastante poder autoritario. Resultado: muchachos totalmente morrongos y taimados (más vivos que sus papás) o adolescentes soñando con irse de su casa a “cualquier precio”, porque lo más preciado de la adolescencia -su vida privada- está en peligro. O, peor dolor, una generación de jóvenes irreverentes, rebeldes, cuestionadores de ese autoritarismo decadente. No, no es con medidas punitivas como se previene el efecto negativo de las redes sociales. La otra determinación (espantosa) es creer que la infidelidad se considerará maltrato y por lo tanto puede ser penalizada es decir, merecer cárcel. Nadie está obligado a permanecer en una relación. Ni el infiel ni el que ‘sufre’ la infidelidad. De donde acá ¿el amor es una obligación? Con ese paternalismo ancestral lo que se consigue es restarle responsabilidad a la vida de hombres y mujeres que optan por el victimismo para esconder otra clase de dificultades. No, no es sobreprotegiendo como educamos una sociedad responsable.Y ni qué decir de considerar que las niñas indígenas están hechas de ‘otra pasta’ y pueden resistir, convivir y aguantar la cercanía con el violador y este individuo seguir su vida (haciendo lo mismo), después de recibir como castigo de su etnia infelices diez latigazos. Lo ancestral es totalmente anquilosado en lo que respecta a la mujer y es hora de protegerla del abuso patriarcal. La ablación, la sumisión y su papel en la sociedad son conceptos que hay que modificar. Se acuerdan del caso del indígena que repudió a su mujer porque tuvo gemelos y él creyó que le había sido infiel (con él y con otro) porque no entendía cómo dos hijos llegaban en el mismo momento. ¿Ignorancia o conceptos ancestrales? Detrás está la Corte conceptuando (quién lo creyera) de forma inmediatista, ‘apagando el incendio’ y no construyendo para mejores condiciones de vida. No se fabrica confianza con un hijo o hija de un día para otro ni con medidas represivas. Recomendable, por ejemplo, exigir a los colegios, para que en los talleres para padres enseñen acompañamiento a sus hijos desde preescolar para construir relaciones de confianza y apoyo. La ignorancia de la Justicia sobre psicología es aterradora. Se necesita la presencia de profesionales de la salud mental como consultores de estos organismos. Nadie se las sabe todas y el apoyo del profesional experto, en cualquier ámbito, es signo de madurez y humildad.

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