Cónclave machista

Cónclave machista

Febrero 19, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

La renuncia del Papa puede tener múltiples interpretaciones y eso está bien. Cada quien desde su nivel de conciencia (no de inteligencia) interpreta, analiza y concluye. Ojalá, sí, la Iglesia lograra tener (es nuestro deseo) una mirada más abierta hacia la realidad de hoy, a lo que el mundo vive y experimenta y no pegarse a creencias anquilosadas. Creer que las cosas se deben quedar quietas porque así las estipularon sus iniciadores pertenece a una mentalidad asustada con el cambio y que creyó que los seres humanos vivían en un congelador. Pero la realidad desbordó este concepto. Allá cada quien con el derecho a tener miedo, a no querer cambiar, a ‘condenar’ cuando no se piensa como es su deseo. Pero el mundo continúa…Una de las miradas mas retrógradas y discriminatorias frente a la mujer la tiene la Iglesia Católica. Como ‘representante’ de Eva para la jerarquía la mujer no es apta para discutir, analizar y participar de ciertos temas. Para muestra el cónclave que se celebrará en los próximos días. Ni una sola mujer, ni una sola, sentada en la mesa de votación para escoger al Papa. Claro, las mujeres sí estarán en el cónclave: haciendo la comida, arreglando las camas y encargadas de la logística ‘doméstica’ de la celebración. Para ese ‘papel’ es que le servimos las mujeres a la Iglesia, para ‘servir’ al hombre pero nunca, hasta ahora, en un plano de igualdad y equidad.Machismo de acuerdo al diccionario significa “actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres”. O “se aplica a persona que considera al hombre superior a la mujer”. O “quien discrimina a la mujer”. Me pueden explicar, entonces, ¿cómo se desarrolla un cónclave? ¿No es acaso un espacio de discriminación y prepotencia frente a la mujer? Esta filosofía machista, ¿en qué se diferencia de la mentalidad árabe o musulmana que discrimina a la mujer porque no la considera apta para estudiar, o para votar o para pensar? Las raíces humanas de la jerarquía católica como las de la cultura musulmana se gestaron en la misma época y bajo los mismos parámetros de creencias: ¡La mujer no puede, no es capaz, no es apta! Y la lucha de las mujeres es por ganarnos el espacio que no se nos dio y que consideraban propio de los varones. Quien patrocina o promueve la discriminación es un machista así haga panegíricos con palabras hermosas o coloque a la virgen María en los altares como ‘modelo’ de su adoración por las mujeres. No, así no es. Es en el plano material y concreto, en el día a día, donde la jerarquía católica debe demostrar que las mujeres podemos sentarnos en la silla de al lado, no en la de atrás y mucho menos, en las de las cocinas. Es allí donde está el cambio. Si hasta organizaciones tan antiguas como las monarquías se han abierto a la posibilidad de que hombres o mujeres reinen, ¿qué hace una institución como la Iglesia patrocinando en pleno Siglo XXI una discriminación tan flagrante contra la mujer?Algún sacerdote pudiera explicar ¿cómo se vive la discriminación contra la mujer sin apelar a creencias “Dios lo quiso”, “siempre se ha hecho así”? Estoy dispuesta a escuchar desde el plano de la razón y de la lógica. ¿Cómo argumentar la inequidad? Si las mujeres somos la mitad de la Iglesia, ¿es justo que las determinaciones se tomen con un solo enfoque? El cónclave es, otra vez, la demostración más palpable de que a la Iglesia la mujer le interesa para que le sirva la comida y barra los espacios. Para analizar, pensar o decidir, no califica. ¿Podrán vislumbrarse vientos de cambio?

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