Cibermatoneo

Febrero 21, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¿Usted, papá o mamá que me leen, se aterrorizan de sólo pensar que a sus hijos los puedan atacar por medio del ‘cibermatoneo’, es decir de la agresión descarnada a través de internet? ¿No quiere ni imaginarse lo que haría para impedir que a su adolescente o a su niño o niña los estigmatizaran a través de las redes sociales? Sí, estoy de acuerdo con usted, es demoledor palpar cómo, conocidos o desconocidos, se dedican a agredir por las redes inventando, calumniando, difamando y… nada, no hay nada qué hacer. Casi siempre, amparados en ‘personalidades falsas’, sueltan un inodoro de oprobios sin que se pueda hacer algo por detenerlos. Claro, hay que defender a sus hijos, que no tienen forma de enfrentar esa avalancha de agresiones. Tienen toda la razón ¡pobres muchachitos! Pero, pregunto, ¿acaso usted en algún momento no ha escrito un chat en forma anónima, cargado de animadversión?¿Cuántos de los que escriben en foros de opinión tienen hijos e hijas a los que les gustaría blindar del acoso cibernético? ¿Cuántos de los que vomitan lo que se les ocurre en los foros de columnas, se paralizarían al palpar que a sus hijos e hijas les pudieran llegar anónimos difamatorios? Sí, porque los que “participan” en los foros ni son extraterrestres ni son ermitaños. Deben tener ‘algún’ ser querido al que les gustaría proteger para que no sufriera este demoledor acoso. Entonces, ¿por qué la doble moral? ¿Qué personalidad o nombre usufructúa para vomitar toda la rabia o la envidia o el resentimiento en un foro, en una red social, en un chat? Porque, no nos digamos mentiras, pareciera que los que participan en los foros de opinión fueran, en su gran mayoría, seres con unas problemáticas personales increíbles. Lo que escriben es pasmoso… He allí la dualidad y, claro, la incoherencia. Defendemos a unos pero atacamos a otros. Una ‘doble personalidad’ que alimenta a tantas personas que, disfrazadas de nombres falsos, van soltando cualquier cantidad de insultos porque “se les ocurrió”. Por lo general, casi nunca existe una idea valiosa que ayude a reflexionar o a ampliar los conceptos. No, vómito tras vómito, sueltan oprobios y difaman en forma olímpica. Y cobarde. ¿Qué tal el psicólogo que ha cambiado varias veces de ‘identidad’ y difama y agrede porque no se piensa como él? Sí, psicólogo que no resiste la diferencia pero no da la cara con su verdadera identidad y se “asustó” cuando supo que se lo judicializará por difamación. ¿Y el otro que utiliza vocabulario de alcantarilla? ¿Y los otros y las otras? Qué chévere merecer un comentario enriquecedor que no tiene que ser a favor pero sí ¡con ideas!, no con agresiones.Internet ha servido para cantidad de situaciones maravillosas. Una de las más valiosas, liberó la información. Pero como no existe el bien sin el mal, también exacerbó los demonios y las patologías de muchísimas personas que pareciera que sólo a través del disfraz y el escondite sacan lo más oscuro que guardan en su interior. Es el precio de la libertad, que sólo la conciencia personal puede limitar. Las leyes serán las encargadas de controlar esas patologías sociales que se exacerbaron con la libertad y el anonimato. Impacta encontrar tanto “guardado” en el corazón de los humanos. Los columnistas, bien o mal, damos la cara y no escondemos nuestra identidad. Los anónimos, desde alcantarillas, expelen lo más turbio de sus personalidades. Eso es ciberacoso y no sólo son estudiantes los que lo padecen. Los foros de opinión así lo muestran.

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