¿Atrapa la religión?

Marzo 26, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

La historia de la humanidad y la del desarrollo de un infante pueden ser paralelas. Es necesario adecuar las explicaciones y conocimientos de acuerdo a la etapa que se está viviendo. No entiende igual un niño de 6 años que uno de 12. No es lo mismo una explicación en la Edad Media a una explicación en la época Moderna. La madurez, la ciencia, los avances, los inventos, la tecnología, en fin no se asimila lo mismo que en el Renacimiento y mucho menos que en la Prehistoria. Sin calificar alguna etapa mejor que otra, son momentos de evolución, absolutamente necesarios para llegar a donde hoy estamos. Con los buenos o malos resultados que esto implica.Sin señalar todavía en qué estadio estamos como humanidad, es obvio que los cambios son contundentes. Me refiero a la humanidad como un todo compacto cuando la realidad es que no lo es. Pero así como algunos individuos crecen más que otros o su nivel de evolución está más adelantado, también sucede lo mismo con las diferentes comunidades en la tierra. En un colegio existen estudiantes en kínder y también hay alumnos en grado 11. Es obvio que no capta lo mismo el de primaria que el de bachillerato y hay que adecuar las explicaciones para cada nivel. La religión fue una ‘materia’ que se necesitó en los primeros grados de evolución. Explicar cómo era el mundo necesitaba metáforas, rituales y parábolas que facilitaran el entendimiento. El sol y la luna ‘hablaban’ y significaban. La naturaleza era ‘divina’ y a través de ella se manifestaba el poder ‘inexplicable’. Se nos habló entonces de ‘portarse bien’ porque si no Dios castigaba o el infierno nos calcinaría. La culpa, el pecado fueron los ‘látigos’ con el que trataron de educarnos para evitar que hiciéramos “lo que se nos diera la gana”. Se debía obedecer, aceptar a cualquier explicación y evitar cuestionar. Atreverse a disentir era casi que un sacrilegio. El mundo (!) era uno solo, con una sola verdad y una sola explicación.Pero ya no somos niños o niñas. Crecimos. Y en un proceso evolutivo también hay que despojarse de la religión de los rituales, del boato, del intermediario y más aún de las creencias de culpa y de pecado. ¿Pedirle perdón a Dios? Creo que no existe contradicción más grande con un concepto de evolución que pensar que ‘ofendemos’ a Dios y que Dios nos va ‘a perdonar’. Lo anterior no significa asumir posiciones de soberbia o prepotencia sino entender -y sentir- que somos una parte de ese Dios, que nunca se ofende y menos aún persigue, castiga o excomulga. Dios es amor, luz, solidaridad, comprensión, espíritu. En los procesos de conciencia la religión no tiene cabida porque es la espiritualidad la que ‘ocupa’ el lugar de las creencias. Digo mal, la espiritualidad no cree en nada: la espiritualidad tiene la certeza de que somos parte de ese infinito universal y que no necesitamos intermediarios para sentirlo y vivirlo.Religión y espiritualidad no son lo mismo. La religión es de los infantes, la espiritualidad de los que evolucionan. Las religiones dividen, señalan buenos y malos, construyen limitaciones, fabrican rituales, son contradictorias. Cualquiera que sea, infunde miedo, castigo, culpa. La espiritualidad genera compasión, solidaridad, sabiduría. “La religión es para quienes necesitan que alguien les marque el camino, la espiritualidad para quienes se guían por su voz interior”. Por ello la religión se inculca desde niños, la espiritualidad se debe buscar. Los días tranquilos de Semana Santa son importantes para decidir si usted necesita una religión o vivenciar la espiritualidad.

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