Así no es

Septiembre 06, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

La gran mayoría de los conferencistas invitados por Exposer hace 15 días para el desarrollo del tercer encuentro, repitieron, desde su personal enfoque, la misma idea: “Así no es, el mundo tiene que cambiar su rumbo, las prioridades y objetivos deben ser otros”. Y ya casi se vuelve monotemática la idea de que como vamos, no vamos bien.Por donde lo quiera ver, lo quiera leer o lo quiera escuchar. Claro, si tiene mente abierta, si tiene la capacidad de despertar y caer en cuenta de que el mundo material y consumista embolató la esencia de seres humanos que vivimos en la madre tierra. La prioridad es el dinero, gastar, acumular. Hay que tener para poder ser. Y a ello contribuyen todos: la publicidad, los medios de comunicación, el ansia desmesurada por poseer ya sean personas, objetos, dinero o prestigio. Los gobiernos, las religiones, la ciencia, la educación. Cada quien tiene su propia cuota de responsabilidad. Se nos embolató o nunca lo hemos sabido y es hora de aprender. Lo que es claro, es que hay que modificar el rumbo.Por todo lado, en todas partes se da el sentimiento de indignación, de molestia. No puede ser coincidencia que en países ricos, en países pobres, en Europa, en América, en Asia, donde quiera que sea, exista un sentimiento de crítica e indignación. Así no es. Quienes han manejado el poder, los gobiernos, los bancos, la tecnología, o no lo pudieron ver o no lo quisieron ver. La jerarquía autoritaria está en crisis porque ahora nadie se calla. Lo que no gusta se habla. Lo que no es claro se denuncia. Se dice, por ejemplo, que las redes sociales son femeninas porque no manejan las rígidas jerarquías del autoritarismo. Allí no se necesitan líderes sino alguien que sienta, que sintonice con algo del mundo externo y simplemente lo cuelgue en la red. ¿Quién lo impide? ¿Qué poder se puede enfrentar a esta indignación?Vivir para acumular o tener cosas materiales empieza a ser una falacia. Es un engaño porque ‘eso’ no da la felicidad. No se ha producido mejor calidad de vida. La sensación de vacío en jóvenes, en viejos, en instituciones es generalizada. Nada ni nadie nos da lo que anhelamos. Ni una pareja, ni un gobierno, ni un hijo, ni un título, ni un oficio, ni una ideología. Nada. ¿Entonces? ¿Por qué nos desenfocamos tanto? ¿En qué momento la razón nos extravió hasta llevarnos a una equivocación tan monstruosa? Increíble, pero el valor de la inteligencia y el conocimiento como valores ante los cuales nos arrodillamos, llevaron a la construcción de un ser humano fragmentado. La primera que habla y fuerte es la naturaleza, la madre tierra. Luego viene el lenguaje del cuerpo con la enfermedad. La abundancia y la escasez se dan en extremos del mundo para restregarnos la equivocación: en el mismo instante conviven los niveles más altos de desnutrición y el mayor número de personas gordas. ¿Cómo explicarlo sino desde la locura del consumismo? No sé si la realización anual de Exposer produzca resultados económicos favorables, pero lo que es innegable es que brinda la opción de abrir la mente y el corazón a una nueva manera de vivir. No es fácil que una organización se arriesgue a realizar un evento de esta magnitud trabajando con intangibles. Pero la participación de la gente y la calidad de los invitados deben producir la inmensa satisfacción de que se está haciendo lo correcto. Nos ayudan a mirar cómo corregir el rumbo y hoy por hoy no existe tarea más urgente.

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