Aquí ¡somos así!

Aquí ¡somos así!

Abril 23, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

El enfoque psicológico no sólo se ‘usa’ en el interior de un consultorio. Su aplicación debe ser continua y se realiza en cualquier escenario. La psicología por lo tanto, no es un vestido que se pone o quita de acuerdo a las circunstancias. Al grano: hablamos de madre patria, del terruño, de las raíces con el lugar donde se nace y se pertenece. Esa ‘madre’ región nos da identidad, nos vincula y debe tratar a todos sus hijos por igual. Se porten bien o se porten mal. La madre genera pertenencia, construye vínculos y debe (al menos intentar) manejar a todos sus descendientes con el mismo rasero. No puede tener hijos de primera y de segunda categoría. Es imperdonable. Así no se lo crea, debe disimular y generar igualdad. Esa es una madre consciente y responsable. La Unidad de Acción Vallecaucana realizó un homenaje a los vallecaucanos bien posicionados en Bogotá. Era un homenaje a los ‘hijos e hijas’ de esta región. No se estaba evaluando ni su desempeño, ni su trayectoria. El Valle del Cauca quería decirles que los felicitaba por sus cargos, por la representación que tenían de la región y les agradecía “ser de aquí”. Solo que esta ‘madre’ por hacerlo bien, no lo hizo tan bien. Marcó exclusiones. Esta mamá-región discriminó a los que consideró (¡) se habían portado mal y los ‘desconoció’. Clasificó en buenos y malos y decidió excluir a los que creyó no ‘merecían’ reconocimiento. Como si el reconocimiento con la madre región se lo diera la trayectoria no la pertenencia, situación bien compleja que genera unas preferencias demoledoras en la ‘familia vallecaucana’. ¿Qué sucede en el interior de un hogar cuando se excluye a un miembro de ella? ¿Qué sentimientos de pertenencia, rechazo, odios, rencores o enemistades entre los hermanos o hermanas produce el privilegio de la madre a alguno de sus hijos?A los vallecaucanos escogidos se les reconocía por su cargo y por su pertenencia. Roy Barreras, con oficio de Presidente del Congreso, fue excluído porque se juzgó su desempeño político no su cargo y su vínculo con la región. Así para la gran mayoría, Roy no lo esté haciendo bien, es ¡vallecaucano! Y el homenaje era para los originarios del Valle que tuvieran un puesto representativo en Bogotá. Pregunto: ¿cuál era el sentido del homenaje? reconocer, evaluar, premiar o generar sentido de pertenencia. También se excluyó a Adriana Barragán, (¿por ser hija de político?) siendo vallecaucana y con cargo de renombre en Bogotá.Las exclusiones, a cualquier nivel, son peligrosísimas. Inmediatamente se ‘construye’ una deuda, un pendiente, que se debe pagar. O esta generación o las próximas porque los pendientes comunitarios o familiares energéticamente son ineludibles. Es la manera como se aprende y se equilibra. Si en el Valle nos excluímos los unos a los otros, “pagaremos” esa exclusión aquí o en otro escenario. Es posible que desde ya los vallecaucanos lo estemos viviendo sintiéndonos marginados. Es obvio que no tenemos sentido de pertenencia, los hechos son contundentes. Preferimos, por ejemplo, lanzar los Juegos Mundiales en Bogotá y no en Cali, porque es mejor que los de afuera conozcan los logros antes que en el propio terruño. Pueden más las apariencias que los vínculos. Es la manera como el Valle se mira y se reconoce. Ni Barranquilla entregó la organización de su Bicentenario a instituciones ajenas a Curramba. Todos lo hacen con orgullo regional. Cali no. Así somos aquí. El estigma de cómo somos lo pagaremos generación tras generación mientras no aprendamos a reconocernos de otra manera. ¡Cuánto falta el sentido de pertenencia a la madre-región que nos parió!

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