Apología del machismo

Apología del machismo

Enero 07, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¿Qué ‘tantas’ Colombia conviven en el mismo momento? ¿Qué tantas culturas o mentalidades nos agrupan como nación? Confieso que estoy realmente impresionada con el despliegue de los medios por la muerte de Diomedes Díaz. Estoy impactada. Y no por qué no puedan hacerlo (cada quien hace de su capa un sayo) si no por la incoherencia o elementalidad que demuestran los comunicadores. Por un lado realizan miles de campañas o estrategias para hacer “caer en cuenta” del machismo, del maltrato hacia la mujer y en la apoteosis de la muerte de Diomedes están haciendo la apología de un ídolo que nunca debió ser ídolo. Como excelentemente escribió Eduardo Escobar “no me alegra la partido del llamado cacique de la Junta. (…) Nunca entendí que el país lo convirtiera en ídolo. Un país con ídolos así tiene que ser anormal. Diomedes nunca pasó de ser más que un formidable aullador, en los escenarios, y por fuera de los escenarios un canalla indigno de servir de modelo a las generaciones del futuro. (…) Hagamos un minuto de silencio sobre su tumba. Devolvámosle con un pequeño bien el mal que tan largo hizo”. La cultura de Valledupar lo considera su ídolo, así como muchos consideran a Pablo Escobar un héroe, pero quien maneja opinión pública tiene la obligación de ‘mostrar’ otras formas de ver la vida. Estos personajes, sin ninguna clase de límites, transgresores de todas las normas posibles, no pueden ser inflados por los medios por el solo hecho de generar raiting y ‘agradar’ a la opinión que ‘quiere’ esta clase de información. “Eso es lo que vende” contestaría más de un director de medio, pero, igual, “la droga vende”, la “pólvora vende” y han sido prohibidos. Alimentar la condición humana no sólo es proveerla de arroz y papa. Algo que se llama espíritu o sensaciones u emociones, se ‘alimenta’ energéticamente de lo que se transmite. Y alimentar de carroña un país es atenerse a las consecuencias.No se cambia la mentalidad con imposiciones pero plantear otras miradas ayuda a que lentamente, (a veces demasiado) se caiga en cuenta de las atrocidades de individuos que creyeron que la fama eximía de responsabilidades. O les daba licencia para hacer lo que les viniera en gana. El gravísimo problema es que los medios resuenen en esta onda. ¡Allí si hay responsabilidad! El mundo de estas mujeres ‘sometidas’, ‘idiotizadas’ por Diomedes, es el retrato de lo que una mujer con una buena autoestima jamás debe hacer. Produce lástima, pena ajena, la actitud rastrera de estas esposas o exesposas o amantes a este hombre. La historia de la muchachita de 17 años que lo sigue desesperadamente y de pronto Diomedes le dice “hoy quiero estar contigo” es una aberración. La apología del machismo, claro, alimentado por la sumisión de una mujer ‘invisible’. ¿Cómo ayudar entonces a que las mujeres construyan una mejor valoración de sí mismas cuando se vende la historia de que algún día el hombre ‘le hace el favor’ de distinguirla, mirarla y escogerla como pareja de una noche? La trata de blancas se quedó en palotes. ¿Y eso es lo que (¿Colombia?) Valledupar ensalza como ídolo y se llora como prototipo de hombre? ¿Este es el modelo a seguir, un hombre que con canciones o música o dinero merece admiración? Hey, colegas, es hora de ‘tocarnos’. Los que practicamos la doble moral somos nosotros. Una cosa es informar y otra ensalzar. La información nunca se puede negar pero la falsa idealización si la pedaleamos desde los medios de comunicación. Que Diomedes descanse en paz pero ojalá jamás se convierta en modelo a seguir.

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