¿Antioquia, lo haría?

¿Antioquia, lo haría?

Febrero 12, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Se dice que las comparaciones son odiosas y en muchos casos así es. Pero hay circunstancias en que se requiere hacerlo. Es indispensable, diría yo. Contribuyen a mostrar comportamientos que de otra manera serían invisibles. ¿Se imaginan ustedes a los antioqueños entregándoles el manejo de la logística de sus Juegos Suramericanos (el año anterior), a los bogotanos? ¿O qué tal que Antioquia hubiera decidido que su alumbrado o la logística de la llegada de Madonna a Medellín la hubieran dirigido los costeños? Sí, es inconcebible. No compagina encontrar mentalidad paisa entregando su esencia y autoestima para que otros la dirijan y ‘brillen’ más que ellos. Son ellos primero que cualquiera y a como dé lugar. Apoyándose, respaldándose, (ojo) prefiriéndose, lo que les da esa condición tan marcada de unión, solidaridad, empuje y adelanto. No se ponen zancadillas entre ellos, claro, y si tienen defectos (que los tienen) se los camuflan (¿alguna vez le encontraron las chequeras a Pablo Escobar?).Pues bien, el Valle se alista a realizar los World Games y a la convocatoria de invitación se presentaron dos proyectos. Un grupo de Bogotá con el Teatro Nacional a la cabeza y el otro, Corfecali con la colaboración de varias personas. Con un problema delicadísimo de transparencia, según lo expresó públicamente en ADN Susana Correa: el Teatro Nacional “los asesoró en los requisitos necesarios para hacer la convocatoria” pero luego se presentó como participante. Entonces, si, por ejemplo, Álvarez Gardeazábal realiza una convocatoria para un concurso de literatura, y está dispuesto a hacerlo de la manera más ‘transparente’ pero en los requisitos señala que el director debe ser una persona que “haya escrito más de 3 libros, que a su vez sea periodista y que viva en un lugar de menos de 300.000 habitantes” es obvio que esta supuesta licitación está dirigida para que la maneje él mismo. Claro, es un ejemplo de cómo manipular el ‘direccionamiento’ para descabezar a otros. ¿Qué sucede con la asesoría del Teatro Nacional y luego con su participación?Pero lo grave es que ‘compite’ con una entidad vallecaucana que quiere, desea y puede hacerlo. Una institución nuestra que requiere el espaldarazo (y el dinero) porque tiene las condiciones, los contactos y las organizaciones para hacerlo. Las convocatorias nuestras deberían tener un mayor número de puntos si son vallecaucanas. Algo parecido a si hay dos finalistas, el origen vallecaucano decide el resultado. Se dice que Corfecali tiene un déficit económico así como también hay el rumor de que el Teatro Nacional tiene varios embargos. Pero ni lo uno ni lo otro le restan méritos a la capacidad de gestión de una u otra. Lo que sí sería un golpe tenaz a la autoestima vallecaucana sería que Bogotá organizara ‘nuestros juegos’ habiendo cómo, con qué y con quién hacerlo desde el Valle. Aún más, hasta Ministra de Cultura vallecaucana tenemos ahora lo que llevaría a concretar qué tan vallecaucanos nos sentimos, lo vivimos y lo practicamos. Podemos hacer toda la alaraca pero si no cambiamos de mentalidad, estamos arando en el mar. Se lo ha dicho y escrito una y mil veces. Aquí seguimos desde Cali ‘mirando para afuera’, despreciando lo nuestro y privilegiando lo externo. Luego queremos salir adelante pero si las zancadillas nos las ponemos nosotros mismos, ¿cómo esperamos mejorar?PD. En el grupo de Corfecali hay un participante (de los varios que gestaron la propuesta) cercano a mis afectos. Pero eso no me inhabilita para señalar lo que está en juego en estos Juegos: el sentido de pertenencia y autoestima vallecaucanos demostrando que sí somos capaces.

VER COMENTARIOS
Columnistas