Amamantar con equilibrio

Agosto 07, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

¿Entenderán los pediatras que quien amamanta un hijo no es un ‘dispensador’ de leche? ¿Podrán aceptar que la mujer-madre no deja de ser humana cuando da a luz un hijo? Si han montado en avión han escuchado, cuando se da el ejemplo de la mascarilla que cae con la despreurización, que no le puedo dar aire a nadie mientras yo me ahogo. Así mismo no puedo dar leche a nadie mientras yo me consumo de angustia. La campaña prolactancia es muy importante, ni mas faltaba, pero no se puede ‘invisibilizar’ a la mujer madre para ponerla ‘al servicio’ de su hijo, ni desconocer el mundo psicológico donde la dependencia de un hijo a través de la lactancia hasta los dos años puede causar problemas insospechados. No somos tan solo ‘cuerpo biológico’: los factores psicológicos de apego y manipulación de los hijos son de tal proporción que no se puede caer en el extremo de privilegiar el cuerpo ‘arrasando’ con lo demás.Sí, es necesaria la alimentación de la madre a su hijo, es importante su vínculo afectivo, pero existen otros factores valiosísimos que deben incluirse para lograr el equilibrio. ¿Han escuchado acaso el dolor de esa mujer madre cuando dice que su marido ya no la busca porque ‘huele a leche’? ¿Para ese chiquito lo más importante será ‘haber sido alimentado por mamᒠpagando el precio de que sus padres se distancien? ¿Han trabajado su sentimiento de culpa porque debe irse a trabajar y el pediatra de su hijo la regaña pues no le da suficiente pecho? ¿O se queda en casa por alimentar y que ‘fluyan’ los problemas económicos? Tener un hijo no puede convertirse en una esclavitud donde la cultura patriarcal la ‘obliga’ a olvidarse de sí misma para que su hijo ‘la use’ cada que se le antoje. La lactancia impuesta es, psicológicamente, uno de los factores que más rechazo causa porque la maternidad vuelve a ser la cadena con la que se ‘detiene’ el mundo femenino. ¡Un hijo no puede ‘secuestrar’ a su madre a través de la lactancia!Equilibrio y no culpa. Equilibrio y no amarres. Escucharla a ella en su ansiedad, en su miedo, en su alegría, en su dolor, tal vez no sea el trabajo del Pediatra y sí de la Psicología, pero no puede desconocerse lo que esta mujer madre experimenta. La libertad de opciones genera responsabilidad y compromisos sanos donde la culpa (y la rabia) no terminen haciendo estragos. ¿Y cuál es la participación masculina en este paseo? Claro, la mujer madre está entre su hijo y su marido y si el medio no la ayuda, ella debe equilibrar la atención entre sus ‘dos amores’. ¿Saben señores pediatras de que les hablo? ¿Son capaces de ‘sintonizar’ con la angustia femenina? O para ustedes lo único importante es el niño ‘a cualquier precio’. Mas de una mujer dice que ante el pediatra se siente ante un padre que la juzga y regaña. ¿Ayuda esa actitud a la lactancia? Qué injusta y patriarcal me suena la campaña prolactancia sin tener en cuenta a la mujer, su deseo, su necesidad, su ilusión y su propia vida. Si se piensa que un hijo es el rey de la casa y que todo gire en torno a él, ¿no fomentamos acaso la cultura de niños y adolescentes ‘igualados’ donde sus padres y el mundo ‘les deben’ porque siempre se satisfizo todos sus deseos? No sólo nos ‘alimentamos’ de leche materna. También el ánimo, la actitud y el respeto por la mujer-madre, se convierten en saludables vitaminas para el crecimiento integral.

VER COMENTARIOS
Columnistas