A Viviane Morales

Noviembre 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Claudia López ‘lo vomitó’ en Twitter con la intención de ‘cobrársela’. El asunto no es que la vida privada se vuelva pública porque en definitiva no son dos vidas. Ni tenemos personalidades esquizofrénicas (eso espero). Solo hay una existencia y el ámbito privado y el público son uno. Momentos como este son desgarradores porque enfrentan creencias y vida. Claudia habló de su hija lesbiana y la intención no fue la adecuada. La intención hace la diferencia en la información. Pero la verdad está allí y puede explicar muchas de sus actitudes. En especial, puedo imaginar (como lo he visto en consulta con otros padres y madres) la inmensa frustración que para algunos es que un hijo o una hija sea homosexual. La sensación de fracaso, de defraudación. Como si esta situación fuera una traición a lo que papá y mamá formaron y esperaron.Por eso, senadora Viviane, imagino su dolor y su frustración. Su necesidad obsesiva de refugiarse en creencias religiosas para, ¿mitigar?, ¿renegar?, ¿justificar? las circunstancias familiares. Me impacta sí, que como en muchas otras vidas, el miedo, los fantasmas, las historias familiares, el inconsciente, por separado o todos los anteriores, no permiten aceptar que es un hijo o una hija los que asumen una conducta y que deberían “poder más” los vínculos de padres e hijos que esta abrumadora cultura machista y misógina en la aceptación de la diferencia. Creo entender, en su caso, al liderar de manera tan obsesiva las campañas contra la homosexualidad y la necesidad de adopción por las parejas gay, creo vislumbrar una inmensa rabia, obsesión, porque “eso no se permita”. Para usted es preferible que los niños y niñas estén en instituciones o ‘tirados en la calle’ que recibiendo unos brazos amorosos de cuidado de seres que los pueden llegar a amar, como su hija. Es inexplicable desde el punto de vista de amor de madre, porque es a su hija a la que le está negando ese derecho. Usted está en contra de lo que una mujer como ella pudiera desear. Tener y criar hijos con su pareja. Sé que el instinto maternal no existe, se aprende, pero es obvio que la dificultad para aceptar a su propia hija como es, puede llevar a desear que estas personas no adopten hijos.Pero senadora Morales, lo más contradictorio de su planteamiento y de su campaña “por un papá y una mamᔠes que usted es la prueba más fehaciente de que padres heterosexuales “pueden” educar hijos homosexuales lo que indicaría que no es el género el que forma la sexualidad. ¿Por qué entonces parejas homosexuales no pueden educar heterosexuales? Usted es la prueba más contundente de que heterosexuales no garantizan heterosexualidad. Sin que esto signifique que la homosexualidad sea un defecto o una enfermedad.Hoy lidera una campaña ‘ignorante’. Primero argumentaron que los niños y niñas no podían ser adoptados por una pareja de homosexuales porque “no eran familia”. Cuando se aceptó que una pareja de homosexuales podía ser familia, ‘se complicaron’ los argumentos. Ahora dicen que lo que “necesitan es papá y mamᔠpara educarse bien. Pero resulta que esa argumentación no es válida porque muchos se educan o sin papá o sin mamá. Y se educan bien. El problema está en el sin sentido de la campaña. Y en los secretos familiares, a veces tan desgarradores.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad