¿A qué horas?

Julio 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

El Gobierno Nacional quiere hacer de Colombia “la mas educada”. Entre los planes para lograrlo está la promoción del estudio nocturno. “Un país se construye no sólo en el día sino también en la noche” dice la Mineducación brindándole a todos los que trabajan en el día la opción de estudiar de noche. De esa manera, tendremos ciudadanos má preparados y un “mejor país”.La propuesta estupenda, ‘atraparᒠa miles que anhelen conseguirlo. Pero como dice Moisés Naím, “los que gobiernan tienen que escoger entre lo malo y lo terrible”. Es posible que aquí la elección no sea tan ‘terrible’ pero con esta política (totalmente válida) el Estado colombiano le apueste a la disolución de la familia tradicional. La familia conservadora donde papá o mama, o ambos, al finalizar el día se reúnen con sus hijos, revisan tareas, leen la agenda escolar, ‘conversan’ un poco de lo sucedido, comen unidos, rezan antes de acostarse, leen un cuento, tienen relaciones sexuales, miran noticias, hojean el periódico o la revista, ninguna de estas actividades volverá a realizarse. Y no porque papá y mamá, empleados y estudiantes a la vez, (responsables de sus oficios) no lo quieran hacer, sino porque ¡no hay tiempo! ¿A qué horas? Por más que la Ministra quiera, el tiempo no se puede estirar más allá de 24 horas y las actividades comunitarias que vinculan a una familia no las puede realizar un hombre o una mujer solos, a las 3 de la mañana. Trabajar de día, estudiar de noche es estupendo. Pero no esperes tener a la vez, lo que se denomina en Colombia una ‘familia tradicional’, es decir compañero o compañera e hijos. ¿A qué horas? Tienes todo el derecho al desarrollo de tu individualidad, a tu crecimiento intelectual y profesional. Pero no lo puedes tener todo, incluida una familia que necesita tiempo real, no sólo virtual.Además, el estudio de noche (imagino) no sólo implica ‘sentarse’ a escuchar al profesor sino que ‘el paquete’ del estudio incluye trabajos de investigación, reuniones en grupo (adivine cuándo y a qué horas) lo que definitivamente significa que les digas a los tuyos “nos encontramos dentro de 5 años”. ¿Quién aguanta esta clase de relaciones? ¿Cuándo regreses donde tus hijos e hijas, te ‘reconocerán’? ¿Tu ‘sufrido’ cónyuge ‘estará allí’? Unos problemas por otros, porque es obvio que ‘todo’ no se puede tener a la vez. Existen las prioridades y al escoger unas desechas (o aplazas) otras. Y claro, en la construcción de una nueva sociedad, la familia tradicional y conservadora, recibe todos los embates del cambio para el que, muy seguramente, no está preparada. O, como parece lógico, el esquema de familia tradicional también tiene ya fecha de vencimiento y esta ‘nueva’ sociedad requiere nuevas formas de vincularidad. Una familia diferente (¿cuál, cómo?) niños y niñas diferentes, con valores de autoridad, jerarquía, disciplina, individualidad, solidaridad, novedosos. No será mejor ni peor, será distinto. Una determinación como esta, en apariencia positiva ¿cómo cambiará la vida? ¿a la sociedad? Es contundente que el cambio no se puede detener. La familia está en la mira. ¿La individualidad, envuelta en empaque de más educación, será lo que ‘dinamite” el concepto tradicional de familia? Está por verse. Mientras, el matrimonio sucumbe. Sigue en Twitter @revolturas

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