¿A cuál creerle?

opinion: ¿A cuál creerle?

“Obras son amores y no buenas razones” dice el refrán. De allí...

¿A cuál creerle?

Abril 12, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

“Obras son amores y no buenas razones” dice el refrán. De allí la inmensa dificultad para ser coherente, es decir, no actuar el lunes de una manera, el martes de otra y el miércoles volver a rectificar. Me es difícil compaginar las piezas del rompecabezas y entender, por qué un día murmura ‘sapa, sapa’ frente a una presentación exitosa y estimulante que claro no le gustó, otro día hace una falsa acusación (colocando denuncia pública) para luego ‘vomitar’ por radio mentiras contra la gobernación del Valle, que resultaron todo un ‘falso positivo’ como se diría en términos jurídicos. Fue tan contundente el deseo de desinformar, que el director del programa (antisantista consumado) ‘cortó’ la entrevista, después de haber aclarado la verborrea de quien quería a toda costa probar su falso planteamiento. ¡No le dieron la razón! Estoy hablando de las actuaciones de los últimos días de la diputada Cataño. Las contradicciones continúan retwiteando mentiras, ofensas y agresiones verbales como si lo importante fuera probar su teoría, perdiendo toda clase de objetividad.Pero entonces, ‘la tapa’ es una carta ‘filosófica’ que esconde las contradicciones de su actitud. Esa rabia guardada, (que acepta que sí la tiene), ese deseo de que al Valle le vaya mal para probar su teoría de que la Gobernadora es mala. Sentí dolor de región, oyéndola gritar incoherencias (que no pudo probar y que al final le cortaron) sobre la administración vallecaucana para una emisora de Bogotá, como lo hace a menudo, sin medir el daño que le hace a la imagen del departamento. No es esconder la verdad, jamás, pero tampoco decir inexactitudes, mentiras (tan al estilo Uribe) que tanto perjudican porque generan duda. Aquí si debiéramos aprender de Antioquia que se cuida, se blinda contra lo foráneo, pero personas como esta diputada que fraguó su campaña hablando mal de Dilian (y necesita justificarlo) lo único que hacen es descuerarnos para ‘disfrute’ de la capital con las estupideces de provincia. Lo peor es que nada de lo que ha dicho en Bogotá se ha podido probar. Pero, allí está su carta ladina, contradictoria, sin responder sobre lo que realmente sucedió, su molestia con la presentación de resultados, en definitiva su inconformidad con cualquier cosa que se realice desde la Gobernación. ¿Podrá ver una, solo una realización al menos? Por ello, la diputada practica lo que mejor sabe hacer: vallecaucano come vallecaucano. ¿Para eso no fue que fue elegida?Luis H. Pérez, rector de la UAO alguna vez dijo en el grupo ‘Por una comunicación equilibrada’ frente al nombramiento de un funcionario con el que estábamos en desacuerdo: “Lo nombraron, hay que acatar la voluntad popular y apoyarlo para que nos vaya mejor a todos, mientras que no se pruebe que lo hace mal”. ¿La diputada Cataño lo acepta? Sin olvidar que la misma justicia que acusó a Dilian acusa a Santiago Uribe, Andrés Arias, Luis Carlos Restrepo, Luis Fernando Hoyos y varios nombres más (no me alcanzaría el espacio). Entonces pregunto, ¿esa justicia es válida cuando son los otros y corrupta cuando son los míos? Ser coherente es difícil. Diputada ¿ha pedido excusas por las falsas acusaciones de corrupción que hizo en los últimos días? Empecemos la carta por allí, por su rabia, que no es la mía… Sigue en Twitter @revolturas

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