¿31 en familia?

Diciembre 29, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Diciembre es, por excelencia, la temporada donde se pone a prueba la realidad del concepto familia. Es una paradoja y no puede esconderse. La cultura repite e insiste en que la familia es “lo más importante” para un ser humano, que “nunca” falla, que es lo “único” con lo que siempre se cuenta. Pero como escribió Alejandro Jodorowsky, y lo repiten tantos autores expertos en el tema, la familia puede ser “un cofre del tesoro o una trampa mortal”. En el caso de muchas mujeres, por ejemplo, el lugar más peligroso para ellas no es la calle sino el hogar, su casa, donde habita con su compañero quien ‘representa’ el amor, el cuidado o la protección. ¡Válgame Dios!En el imaginario colectivo diciembre y familia van unidos. De allí que estas fechas causen tanto sinsabor o tanta desilusión. Porque aun cuando en teoría se vislumbra como perfecto, la realidad dista mucho de ser cierta. Tal vez la temporada donde más disputas familiares se presentan es en el Día de la Madre y en diciembre, en las llamadas fiestas que congregan a la familia. ¿Qué es una familia? ¿Cómo se conforma? Dos personas se aman y construyen hogar. De allí, de esa unión primera surge un gran clan que puede sumar 50 o más personas, unidas algunas por amor, otras por parentesco, otras por linaje y otras por accidente. Y allí si que se dan problemáticas bien complejas que no siempre terminan bien. Porque juntar tantas ‘diferencias’ a nombre del amor (¡) es bien complicado. Las preferencias, los roces, el dinero, los afectos, las emociones, los intereses, los desplantes, los regalos, los tragos, todo reunido es un coctel molotov que créame, lastima a más de uno. Las huellas familiares de diciembre son imborrables y su recuerdo es eterno.Diciembre y familia son palabras difíciles de combinar. Debería ser un momento de felicidad. Pero un abrazo o un regalo no modifican lo que se construye a través del año o de toda una vida. Enfrentar verdades que la cultura se niega a aceptar como aquella de que a los hijos no se los quiere por igual, es un golpe fuerte para los miembros de la familia que todavía sueñan con lo perfecto. Entonces a los hijos de la ‘preferida’ o ‘preferido’, se les dan mejores regalos, existe la cuñada escogida, algunos consuegros son de ‘mejor familia’, etc. No es fácil. Y lo que se pretende realizar como una fiesta de amor y armonía, puede convertirse en una herida llena de rencor o discriminación. O en una farsa donde se representa un papel para terminar siendo la reunión de los disfraces y las apariencias.No, no es fácil diciembre. Hay que tener cuidado para no padecer ‘síndrome de familia’ y exigir que todos estén juntos a toda hora. Quién lo creyera, diciembre puede producir heridas en vez de contribuir a sanarlas. El chantaje afectivo y amoroso (¡) de la familia está allí a flor de piel, haciendo invivibles estas fechas. El corre- corre absurdo de un minuto en cada casa no hace sino estresar y no produce ningún buen efecto en el ánimo de los participantes. ¿Y si se escogen a los amigos y no a la familia? Para muchos es una verdadera traición, olvidando que los lazos afectivos del linaje no siempre son los mejores. Ojalá entonces pueda serle fiel a su propio deseo, ojalá pueda pasar un 31 en paz. En definitiva no dura sino 24 horas…

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