11-11-11

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Noviembre 08, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Puede creer o no, pero recuerde que sólo cuando se cree se ve. Si no creo, es imposible ver. No es cuestión de brujería, ni efectos de la Nueva Era, ni profecías mayas. Es el resultado de situaciones cósmicas que se dan porque la tierra al igual que el universo son ‘esencias’ que constantemente evolucionan. Los seres que habitamos la tierra somos más conscientes de que ‘algo’ está sucediendo. El manejo del tiempo no es el mismo (resonancia Schuman), el cambio climático se vive por doquier, el reclamo de los ‘indignados’ ante las situaciones del capitalismo resuena en todo lado, la debacle de la Iglesia Católica ante la pérdida de credibilidad,(gracias Fray Luis Patiño por su honesta y clara respuesta), las mentiras de los laboratorios farmacéuticos ante el manejo de las enfermedades, el desencanto en varios países con sus gobernantes que creyeron que podían hacer lo que querían con sus ‘dormido’ ciudadanos, la corrupción universal, el poder del internet donde la información dejó de ser privada, en fin por todo lado hay movimiento. Nadie con mente abierta puede negar los acontecimientos. Hasta la racional ciencia ‘de laboratorio’ lo acepta, al medir el campo electromagnético de la tierra y constatar su desplazamiento. Estamos frente a un cambio de paradigmas y sólo nos quedan dos alternativas: o lo acepto, me preparo, me informo y evoluciono con esta conciencia colectiva o… me margino, me resisto, me amargo, juzgo a los ‘locos’ de estas ideas y me lleno de pánico y escepticismo.Porque es innegable que existe ‘algo’ que nos conecta como seres humanos y no es sólo la nacionalidad, ni la época, ni las desgracias o los logros que compartimos. La energía, la información, la conciencia son ‘elementos’ que existen, no se pueden controlar o detener, nos pertenecen a todos y son los hilos conductores de nuestra universalidad. El ruso Vernadsky lo definió como la teoría de la noosfera, “el conjunto de seres inteligentes con el medio en que viven”. Theilard de Chardin se refirió al mismo concepto de noosfera como el lugar donde “nace el psiquismo” y se asientan todos los fenómenos de la existencia. Carl Jung lo llamaría “inconsciente colectivo” y más recientemente Rupert Scheldrake habló de campos mórficos. Todos a una como Fuenteovejuna, dándole el matiz propio de su época pero hablando del mismo tema. ¡Estamos conectados!La consciencia colectiva está despertando. El 11-11-11 habla de conexión planetaria, donde cada quién, desde lo que es y desde lo que vive, sentirá algo o mucho de lo qué quiere decir el compromiso con la vida de cada quién, con la de los demás y con la naturaleza. ¿No quiere creer? Está en todo su derecho. Tampoco entonces verá nada, porque cuando no creo, no puedo ver nada.Pero si quiere tener un día distinto (y construir un presente más coherente) dese la oportunidad de cambiar al menos una sola de sus creencias anteriores, acepte tener momentos de silencio sin sentir temor a la soledad o el abandono, intente escuchar su corazón y observe a los que lo rodean con una mirada de menos enjuiciamiento. Si el 11-11-11 viene cargado de buena energía y usted la acepta y muchos más aceptamos y deseamos una vida diferente, la noosfera o la consciencia colectiva, ‘recibirán’ la resonancia de muchos corazones y ‘devolverán’ a su vez más armonía a los que estén abiertos y conectados. El círculo (pero no vicioso sino amoroso) de dar y recibir está por cumplirse. Recibirá en la misma proporción de lo que dé.

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