Vuelve y juega

Mayo 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Según el presidente Santos, Colombia es uno de los tres países del mundo que más se afectarán por el calentamiento global. No sé de dónde habrá sacado esa información, ni qué bases científicas tenga.Pero me temo, sea cierto o no, que la afirmación se está tomando como una manera de exculpar a los dirigentes colombianos, que se muestran incapaces de hacer frente a las tragedias del invierno desbordado. Aún pese a que contaron con un primer aviso hace 5 meses, cuando también se mostraron en toda su ineptitud e imprevisión.Lo que es más grave, pues una cosa es atender a una contingencia natural que no se sabe cuándo sobrevendrá, ni tampoco con qué intensidad, y otra, muy distinta, hacerlo cuando la contingencia está anunciada. Pues es evidente que al país esos avisos no le sirvieron para nada y la ciudadanía está inerme frente a las dimensiones del problema. También lo dijo el Presidente: “Las montañas se están derritiendo”, por causa de la humedad.Hoy, cuando vamos en la mitad de un invierno que se preveía intenso, ya tenemos más hectáreas agrícolas inundadas, más población damnificada, y más agua acumulada que al final del invierno anterior. Y falta la otra mitad. Catorce carreteras nacionales se han visto interrumpidas y no se sabe cuántas vías terciarias están taponadas por los derrumbes.Pero ya hay un síntoma nuevo. Comienzan a presentarse conatos de protesta contra el Estado, como sucedió en Juanchito hace un par de semanas, cuando los damnificados por el invierno cerraron el tráfico de la vía que une a Cali con Florida. Y me imagino que hay otras protestas en ciernes, en diversas partes del país.Pareciera que la ciudadanía ha comenzado a entender que su tragedia no se debe a la voluntad caprichosa de la naturaleza, sino a la corrupción de políticos que se roban los auxilios, a veces dejándolos podrir, a la desidia de los organismos encargados de enfrentar estas contingencias, y a la inacción de los dirigentes a la hora de destinar presupuestos suficientes para prevenir males mayores.Y, aunque causen molestias, estas protestas son cosa buena, un síntoma positivo de la conciencia ciudadana, que puede evitar males mayores, pues cuando los encargados de atender no atienden por las buenas, se verán obligados a hacerlo, así sea por las malas.Además, con esta nueva actitud se está evitando que se produzca una tragedia de dimensiones mayores. Y habrá que decir que otra buena manera de protestar consiste en negarle el voto, en las próximas elecciones, a cualquier político que no demuestre su compromiso con la defensa del medio ambiente y la eficacia de la prevención y atención de desastres.Tema sobre el que no hemos escuchado nada que valga la pena de los candidatos en campaña. Y por nada nos referimos a nada concreto: ¿Qué se hará con el Dagma? ¿Qué con la CVC? ¿Qué con los embalses públicos en diversas cuencas? ¿Qué con la cuenca del Río Dagua? ¿Qué con el Plan de Recuperación, Control y Aprovechamiento del Río Cauca? ¿Qué con el jarillón que protege a Cali? ¿Qué con la proliferación de pozos profundos en el Valle?Pues si las montañas “se están derritiendo”, estos asuntos resultan claves y prioritarios. Menos generalidades y declaraciones vagas y más planteamientos concretos y precisos. Mientras tanto que aumente la protesta ciudadana, para que no nos ahoguemos todos.

VER COMENTARIOS
Columnistas