Vía al Amazonas

Septiembre 18, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Durante el siglo XIX y buena parte del XX, el país orientó su comercio exterior hacia el Atlántico, dejando de lado los puertos del Pacífico.Así, la mayor parte de las vías proyectadas y realizadas tuvieron una orientación vertical, desde el sur y centro del país hacia el norte, con paso obligado por Bogotá, la capital de Colombia. Tenía sentido, pues el gran mercado del mundo se encontraba en la costa este de los Estados Unidos y en Europa. El café, principal producto colombiano de exportación, debía hacer el tránsito por el río Magdalena, desde la zona cafetera hasta llegar a Barranquilla.Tal situación servía, además, para cumplir con el propósito de centralizar al país alrededor de Bogotá, ciudad que no lograría una preeminencia nacional sino hasta el Siglo XX.Pero todo comenzó a cambiar con el descubrimiento de grandes riquezas auríferas en California, que fueron el principal acicate para la construcción del ferrocarril de Panamá y para el desarrollo de la costa oeste de los Estados Unidos. La industrialización del Japón y la irrupción de China cambiaron el panorama del comercio mundial y, desde hace varias décadas, el principal mercado del mundo pasó del Atlántico al Pacífico.Ese cambio dramático cogió a Colombia desarmada. No tenía vías proyectadas, ni menos construidas hacia el Pacífico, con la muy honrosa excepción de la ruta Cali-Buenaventura, un emprendimiento de los vallecaucanos, sin mayor apoyo nacional que, una vez abierto el Canal de Panamá, cambió la ruta del comercio del café y es responsable, en buena medida, del desarrollo y prosperidad del departamento del Valle. Los investigadores aún le debemos al Valle una buena obra sobre la construcción del Ferrocarril del Pacífico, una epopeya regional digna del mayor elogio. En esa historia hay de todo, hasta actos de piratería.Aunque tarde, en 1997 , se expidió el documento Conpes titulado ‘Accesos integrales al Pacífico’, en el que se plantea la necesidad de una vía que cruce la cordillera central y que sirva de vía alterna para la carretera que de Buenaventura conduce a Bogotá, pues no tiene sentido que la mayor parte del comercio exterior del país dependa de una sola vía que constantemente se colapsa en el peligroso cruce de La Línea. Allí se señala que la alternativa más viable es la que desde Buga o Tuluá conduce a Roncesvalles, acortando el viaje hasta Bogotá y dejando abierta la alternativa de prolongarse por el Tolima y Huila hasta llegar a los Llanos Orientales.Pero llegó el nefasto gobierno de Álvaro Uribe que en esta materia sólo se interesó por hacer regionalismo cerril para beneficiar a Antioquia, con lo que el documento de 1997 pasó al olvido. Por fortuna Santos también está rectificando al gobierno anterior en este campo y ya están en estudio tres alternativas para el nuevo cruce de la cordillera Central.Ayudemos al gobierno optando por Tuluá-Roncesvalles, que ya está hecho, y siendo recorrido por Velotax sobre un carreteable que une al Valle con el Tolima. Desde allí podremos llegar a Colombia (Huila) y luego a Granada (Meta), abriéndole al país y al departamento las riquezas de la Amazonía. No perdamos más tiempo cediendo a intereses particulares, de gremios o de localidades.

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