Una década extraordinaria

Abril 01, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

En 1910, poco después de la creación del departamento del Valle, se sucedieron una serie de acontecimientos que cambiaron la cara de Cali y sentaron las bases para que se convirtiera en la gran ciudad de la comarca.El primero de ellos fue la inauguración del Tranvía a Juanchito, el 20 de julio de ese año. Se trataba de una línea férrea, por la que una locomotora hacía varios viajes al día, entre el centro de la ciudad y el muelle donde lo esperaban los barcos a vapor que navegaban el Cauca entre Cali y La Virginia.Esa empresa del tranvía disponía de 6 locomotoras inglesas movidas por vapor, que arrastraban hasta 6 vagones, en los que cabían, en total, 180 pasajeros. Fue el primer sistema de transporte masivo de nuestra historia, integrado a la navegación, también por vapor, en el río Cauca. 10 años después, en 1920, en pleno auge del tranvía, la empresa vendió 262.520 pasajes, recogiendo mercancía y pasajeros que llegaban a Juanchito en la flotilla de 16 barcos fluviales que recorría el gran río.Estas informaciones siempre me llamaron la atención, pues entregan la imagen de una Cali desconocida: volcada hacia el río Cauca, surcada por un sistema férreo que movilizaba multitudes y acostumbrada al agudo pito de los vapores fluviales cuando llegaban al término de su viaje o arrancaban por la mañana a emprender una nueva travesía. Una especie de pequeña New Orleans interandina, en la que el puerto de Juanchito jugaba un papel sustancial.Pero el mayor impacto en el desarrollo llegaría en 1915, cuando la primera locomotora arribó a Cali desde Buenaventura, para ligar indisolublemente al puerto en el Pacífico con la nueva capital del Valle. Y también a la isla de Cascajal con Juanchito, pues los vapores que surcaban el Cauca habían logrado que el café de exportación cambiara su curso, abandonando la larga y costosa travesía por el Magdalena, para remontar el Cauca en los pequeños pero seguros barcos y trasladar su carga al ferrocarril, bien en Puerto Isaacs -Yumbo-, bien en Juanchito, para desde allí continuar el camino a Buenaventura por el Ferrocarril del Pacífico.Entonces todo cambió, para Cali y el Valle. El café, principal producto de exportación colombiano por los próximos 70 años, encontró en los sistemas de transporte que tenían su terminal en Cali, al medio más rentable y seguro para encontrar su realización en el exterior -no hay que olvidar que en 1914 se dio al servicio el Canal de Panamá, facilitando el comercio entre el Pacífico con Europa y la costa este de los Estados Unidos-. La ciudad vivió una época de asombro y prosperidad como no hemos vuelto a vivir.Tranvía, navegación por el río Cauca, Ferrocarril del Pacífico, Canal de Panamá, una conjunción notable de realizaciones que forman parte de nuestra historia tecnológica, pero también empresarial y urbana. Entonces, en la primera década del Siglo XX, la vieja aldea colonial comenzó a convertirse en la ciudad que hoy conocemos aunque en el proceso perdimos mucho de lo entonces ganado.¿Por qué hoy no tenemos tranvía, ni navegación por el Cauca, ni ferrocarril? ¿Por qué estamos de espaldas al río Cauca y al mar Pacífico? ¿Por qué pensamos que progresar implica abandonar los logros del pasado?Yo diría que los gobernantes caleños y vallecaucanos de los últimos 100 años, con muy contadas excepciones, han sido bastante mediocres.

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