Tonterías

Tonterías

Julio 11, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

He notado, en los últimos años, que ciertas ideas han vuelto dominantes en círculos empresariales y académicos, y que se presentan casi como literatura de autoayuda, como una especie de consejos para ser exitoso en la vida.Una de ellas, tal vez la más extendida, nos habla del mejoramiento continuo convirtiendo el concepto en una filosofía de la existencia, por la cual hay que tender al autoperfeccionamiento de manera constante y hasta el final. El problema es que al final se encuentra la muerte, con lo que aquel proceso también termina.En realidad la idea del mejoramiento continuo, tal como lo escribió Gerardo Bedoya en su Sermón Laico, constituye una perfecta tontería. Pues él sabía, siguiendo a Gómez Dávila, que toda idea que implique que no podemos detenernos o retroceder, contradice la historia y es más un capítulo de la teoría de la neurosis que una manifestación de la inteligencia. Mejorarse continuamente es una compulsión histérica y nos hace peores, no mejores. Y esto es cierto tanto para el individuo como para la sociedad y sus instituciones. La idea contraria, empeorarse continuamente, tampoco es posible en situación normal y sólo se concibe en circunstancias patológicas.Lo mismo sucede con la idea del gana-gana, un concepto extraído de la teoría de las negociaciones, que resulta igualmente necio. Toda idea que niegue las pérdidas, y aún la necesidad de las pérdidas, también constituye una tontería. Escucho a jóvenes profesionales decir con jactancia que ellos se orientan por “estrategias de gana-gana” y siempre pienso que en realidad no saben lo que dicen y que seguramente se están dirigiendo hacia fracasos monumentales. Me imagino que así pensaban todos los altos directivos de las instituciones financieras que condujeron a sus empresas y sociedades a uno de los mayores descalabros económicos de la historia.En realidad, aparte de su necedad, la idea del gana-gana implica una estafa. Es la misma que comparten el lumpen de Mocoa David Murcia y el heliotropo de Nueva York Bernard Madoff. De allí que muchos incautos de nuestros pueblos creyeran en la pirámide de Murcia y muchos de nuestros heliotropos, algunos educados en las mejores universidades del mundo, creyeran en la pirámide de Madoff. No, si entendemos el mundo como un sistema con todos sus elementos interconectados, toda ganancia implica una pérdida y viceversa. Además, el dolor, la pérdida y la necesidad son poderosos forjadores de la personalidad humana, sin los cuales el ganar no tiene sentido.Como si fuera poco, otra idea del mismo tenor se repite de manera incesante en los mismos círculos en que predominan las otras dos. “No veo los problemas como dificultades, sino como oportunidades”, se dice en estos sectores, para demostrar seguridad y capacidad. Es una jactancia, desde luego, pero también una gran tontería. Todo problema es un acertijo por resolver y una dificultad por superar. Las Farc en Colombia, por ejemplo, son una dificultad y no entrañan oportunidad alguna. Lo mismo la corrupción, la inequidad y la injusticia. Son problemas que obligan a detenerse para pensar, a aceptar las pérdidas y a comprenderlos para poderlos resolver.No más tonterías para que podamos ser mejores, aprendamos a ganar y podamos resolver los problemas que nos agobian.

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