Siembra vientos...

Siembra vientos...

Noviembre 14, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Hace unos días, en la página web del Polo Democrático Alternativo se reprodujo una declaración del Partido Comunista de Colombia, en que se decía, palabras más, palabras menos, que “el asesinato de Alfonso Cano aleja aún más las posibilidades de paz con el actual gobierno”.Que sepa, tan sólo Oscar Collazos alcanzó a comentarla, pues ella desapareció misteriosamente de la web desde el día de ayer. Desde luego, la razón es clara y en ella estriba buena parte, si no la principal, del desprestigio de la alianza entre el PC de Jaime Caycedo y el Moir de Jorge Robledo, que consiste en la laxitud frente a las acciones violentas y los actos terroristas de las Farc. La declaración a que me refiero pone en evidencia esa laxitud.Primero, porque llamar ‘asesinato’ a lo que fue una legítima acción de guerra, revela una hipocresía mayúscula de parte de la dirección del PC, aupada por el Polo. Habría que recordarles que “el que a hierro mata, a hierro muere”, y que el señor Cano, como jefe máximo de las Farc, no estaba precisamente dando clases de antropología en las montañas del Cauca, sino despachando cuadrillas armadas para que secuestraran, asesinaran, amenazaran a líderes indígenas y cometieran actos terroristas, cuando les quedaba tiempo luego de vigilar y proteger los cultivos de coca y los laboratorios de producción de cocaína en las profundidades de la selva que da su espalda al pacífico.Segundo, afirmar que esa muerte justificada “aleja aún más las posibilidades de paz”, es engañar conscientemente a la ciudadanía. Pues ni las Farc, ni Cano, dieron muestra de su voluntad con gestos positivos que permitieran creer en que estaban dispuestos a sentarse en la mesa de negociaciones con el fin de poner fin al conflicto. Por el contrario, intensificaron las acciones armadas y los actos terroristas en el Cauca, especialmente, y desplegaron sus fuerzas en una guerra de guerrillas clásica: pequeños destacamentos que golpean y huyen, proceso en el que causaron grandes traumas a la sociedad colombiana.Tercero, lamentar que el ataque a Cano se hizo con una fuerza ‘desproporcionada’ que utilizó aviones, centenares de hombres y apoyo tecnológico de Estados Unidos, es cinismo puro, pues toda acción de guerra, para que tenga garantías de éxito, debe concentrar tropas y medios superiores a los del enemigo que va a combatir. Este abc de la guerra lo ha practicado las Farc a diario, y no puede pretender que se la trate con guantes de seda. Y también hay perversidad en ello, pues se trata de sugerir que el ejército colombiano hace un uso abusivo de la fuerza, como si el jefe de las Farc fuera una mansa paloma que no contara con ninguna protección.“Siembra vientos y cosecharas tempestades” se dice en la Biblia con toda razón. Quienes han hecho un uso indiscriminado de la violencia para lograr determinado tipo de objetivos no pueden pretender que la respuesta de los violentados sea pacífica y tranquila. La guerra es un acto de brutalidad en el que las partes comprometidas sufren graves consecuencias.Sólo los malos guerreros, o los guerreros cobardes, se lamentan de que las consecuencias de la guerra los afecten.Que la web del Polo se solidarice con la cínica declaración del PC muestra las enormes debilidades de esa organización, que a la debacle electoral recién pasada suma ahora la debacle ideológica.

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