Santoyo

Junio 25, 2012 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Ahora venimos a saber que uno de los generales colombianos más conocidos, Mauricio Santoyo, está próximo a ser pedido en extradición por la Justicia de los Estados Unidos.Muy grave, más de lo que pensamos, porque Santoyo fue el jefe de Seguridad de la Casa de Nariño durante el gobierno de Uribe Vélez, quien lo conocía desde sus épocas de gobernador de Antioquia. Entonces se produjo una orgía de interceptaciones ilegales en Medellín y Santoyo fue enjuiciado, como presunto responsable. Lo que ha dicho la justicia de Estados Unidos es que Santoyo estuvo al servicio de la tenebrosa Oficina de Envigado, organización criminal encargada de ‘cobrar las cuentas’ de Pablo Escobar, que ha enlutado a Antioquia y a parte del país desde hace unos 25 años.Conociendo estos antecedentes, Álvaro Uribe lo encargó de la seguridad de su campaña electoral y luego impulsó su nombramiento como Jefe de seguridad de la Casa de Nariño. Coincidencialmente se produjo entonces una orgía de interceptaciones ilegales desde el DAS, que hoy tiene en aprietos a varios altos funcionarios del gobierno Uribe. En su momento, en columna publicada en este medio, llamé la atención sobre lo sospechosa que era la presencia de Santoyo al lado del Presidente, dados los antecedentes conocidos.Pero nada pasó y, más bien, al final de su mandato Uribe le agradeció a Santoyo dando el visto bueno a su ascenso como general y nombrándolo en cargo diplomático en el exterior. Ahora, según Uribe, él ni sabía nada de las actividades sospechosas de Santoyo, ni tuvo nada que ver con sus nombramientos. Y lo mismo dicen todos los implicados, el ex general Naranjo, lo senadores que aprobaron su ascenso y una ex ministra de Defensa. Como si el proceso seguido en Medellín y la sanción correspondiente no fueran de público conocimiento, lo mismo que las columnas de opinión que señalaban la dudosa reputación del entonces coronel Santoyo –además de la mía, se publicó otra, aún más detallada, de Ramiro Bejarano-.Pero lo más sospechoso, Santoyo aparte, es el número de personas, relacionadas con la Oficina de Envigado –un verdadero ‘nido de ratas’- que rondó alrededor del Gobierno pasado, como lo señaló el periódico digital ‘La Silla Vacía’. ‘Job’, uno de los líderes de esta organización de delincuentes, en abril de 2008, visitó el Palacio de Nariño. Sostuvo una reunión con el ex gobernador del Cauca, Juan José Chaux, el ex secretario jurídico de la Presidencia de Uribe,  Edmundo del Castillo, el ex secretario de prensa,  César Mauricio Velásquez, y el abogado de alias ‘Don Berna’ –otro criminal de la misma Oficina-, Diego Álvarez. El hermano del ministro de gobierno de entonces, Fabio Valencia Cossio, Ramiro Valencia, era fiscal en Medellín y “le ayudaba a los miembros de la Oficina de Cobro de Envigado para arreglar problemas judiciales que tuvieran en la Fiscalía”, según declaraciones de testigos. Valencia está condenado por sus nexos con el narcotráfico.Jorge Gaviria, hermano de José Obdulio, también estuvo vinculado al gobierno Uribe y también está siendo investigado por sus nexos con la Oficina de Envigado. Lo mismo sucede con el ex general Mario Montoya, a quien Uribe nombró embajador en República Dominicana, pese a las denuncias del periódico Los Angeles Times. Lo mismo la familia Cifuentes Villa relacionada con un hermano de Álvaro Uribe, y los Gallón Henao, socios comerciales de Uribe Vélez y beneficiarios del programa AIS.¿No son demasiadas coincidencias?

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