Revisando la historia

Revisando la historia

Enero 23, 2012 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Preguntado sobre “¿si la fórmula que se utilizó con Medellín, que permitió que la deuda del Metro fuera pagada a 50 años, puede usarse con Emcali para evitar que haya que pagar el billón de pesos en corto tiempo?”, el expresidente Uribe respondió que sí, que la facultad presidencial para hacer eso es incontrovertible.Pero se cuidó mucho de recordar que, al mismo tiempo que hizo aquello durante su gobierno, favoreciendo a Medellín y Antioquia, no sucedió lo mismo con Cali y el Valle, y tampoco con Barranquilla, que fueron las otras regiones que también solicitaron ese tipo de tratamiento preferencial. Entiendo que un viceministro de entonces se opuso, aduciendo que si esa concesión se le hacía a Medellín también habría que hacérsela a cualquier otra ciudad del país que pasara por un trance similar. A Uribe no le importó la objeción, pues su idea era usar la facultad presidencial para hacer regionalismo tribal.Claro, no sin alguna explicación, la que ha repetido en la entrevista a El País del 22 de enero. Aduce que Medellín hizo su metro cuando no existía la Ley de transporte masivo, según la cual el Gobierno Nacional se hace cargo del 70% de la financiación de la obra. Que hubo unos fenómenos de devaluación que encarecieron mucho la deuda. Y que EPM tenía una demanda multimillonaria contra Isagén, de la que desistió a cambio del aval de la Nación para aplazar la deuda a 50 años.Razones débiles todas, pues 1) la ley no es retroactiva, 2) la devaluación afecta a todo el país por igual, y 3) la existencia de una demanda no significa que el Estado deba pagarla sin ser vencido en juicio. El asunto se debatió en su momento y en Barranquilla los medios dieron amplio espacio a quienes veían en la concesión hecha a Medellín, pero negada a Barranquilla, una muestra del regionalismo uribista. No sucedió lo mismo en el Valle, donde sólo la voz solitaria del diputado Marino del Río se alzó para protestar contra la injusticia, sin que nadie le prestara mayor atención. Aquí el asunto fue más grave, pues aparte de la injusticia financiera con Cali y el Valle, se sufrió por el empeño del Gobierno de entonces de perjudicar a Buenaventura y favorecer el proyecto del puerto paisa en Tribugá. Hasta se nombró una ministra ignara para que, atropellando todas las normas, obtuviera la licencia ambiental para construir el puerto en la ensenada de Utría. Eso explica que Buenaventura todavía no tenga listas sus vías de acceso y salida (dragado canal de acceso, doble calzada, vía férrea, buen aeropuerto, nuevo cruce cordillera Central, otras vías para aligerar el tráfico, etc.) y también que los bonaverenses, lo mismo que los barranquilleros, no votaran por Álvaro Uribe para su primera reelección.En Cali ni nos dimos cuenta, pues la situación de las finanzas de la ciudad no parece ser un tema que “venda” y además había muchos lambones. Pero fuimos tratados inequitativamente, como se pretende hacerlo ahora con el cobro inmediato del billón de pesos de deuda por la construcción de la Ptar.Por eso está bien que se recuerde ahora, por boca del propio protagonista, que la facultad presidencial para reformar deudas, como no se quiso de su parte hacer con Cali y Barranquilla, “no se puede controvertir”.Ya sabemos qué decirle a Santos, así sea tarde.

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