Resultados y problemas

Resultados y problemas

Mayo 27, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Quedó claro que Cali está preparada y relativamente bien dotada para organizar grandes eventos internacionales. Además tiene atractivos culturales y naturales que la convierten en un buen escenario, así no sea una ciudad coreográfica como Cartagena. Sobre todo tiene un buen alcalde, lo que hace toda la diferencia.Pese a ello, a despecho de las múltiples muestran de satisfacción de periodistas y visitantes en la ciudad en los días de las reuniones de la Alianza del Pacífico, quedó en el aire un reclamo generalizado que fue expresado discreta, pero también claramente. Es un reclamo a Colombia, para que invierta en las obras de infraestructura que la Alianza demanda, y sin las cuales no pasa de ser un sueño en el papel y un catálogo de buenas intenciones.Lo dijeron los miembros del Consejo Empresarial en representación del sector privado, lo señaló el presidente Santos al reconocer el atraso en las obras de conexión vial con Buenaventura, lo reiteró el multimillonario Carlos Slim al contestar a una pregunta sobre lo que el sector privado espera de los gobiernos, e incluso el alcalde de Cali planteó con valor que “Se debe pensar en el ferrocarril de la Orinoquía, que venga desde Villavicencio, pase por la cordillera Central y llegue a Cali, con una vía férrea moderna. Así quedaríamos perfectamente conectados con el Pacífico”.Así, luego de la euforia de los encuentros, los paseos –a veces pasados por agua-, las rumbas y la buena mesa, queda la sensación de que el país está muy atrasado para atender las demandas del libre comercio con las naciones del Pacífico. Además queda el lunar de la ausencia de Ecuador, nuestro más inmediato vecino en Suramérica y el país que más inversión ha realizado, en la última década, para garantizar un buen tránsito de bienes y personas en el Pacífico suramericano.La verdad, la Alianza del Pacífico necesita a Ecuador, para que el ciudadano de Chile pueda circular de sur a norte del subcontinente sin obstáculo alguno. ¿Por qué no está Ecuador? ¿No quiere? ¿No se lo invitó? ¿Existen razones no conocidas por la opinión pública para que no participe de la Alianza? Sin Ecuador el acuerdo de integración resulta cojo y esto debiéramos saberlo.Ahora bien, desde un punto de vista ideal el alcalde Guerrero tiene razón. La mejor interconexión vial para el comercio de largas distancias es la que brinda el ferrocarril. Lo que debe soñarse es con trenes de especificaciones modernas que puedan transportar bienes y personas desde Santiago hasta Panamá, bordeando el litoral Pacífico suramericano. Y claro un buen Ferrocarril que una a Buenaventura con Granada en el Meta, para desde allí alcanzar al Guaviare y el Alto Río Negro (navegable hasta Manaos). Esta sería la gran obra de infraestructura de la Alianza, que con seguridad llamaría la atención de inversionistas chinos, japoneses y coreanos.Nada sería más visionario, competitivo y ambientalmente amable. Desafortunadamente Sur América optó hace años por las carreteras y dejó de lado los ferrocarriles, mientras el mundo desarrollado actuó al contrario.Pero es que también en materia de carreteras Colombia está en extremo rezagada frente a sus vecinos del Sur, sobre todo en lo que respecta al Pacífico. Pongámonos manos a la obra. Idealmente ferrocarriles, pragmáticamente carreteras. Pero hagamos algo y dejemos de echar tanto cuento que la Cumbre ya pasó.

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