¿Reformas?

¿Reformas?

Marzo 10, 2014 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Le escuché decir al presidente Santos que él propondrá la eliminación de la reelección presidencial y, a cambio, ampliará el período de presidente, alcaldes y gobernadores, de 4 a 6 años.La propuesta me gustó, como a muchos. Es parte de lo que el país reclama, aunque apenas es una porción parcial de lo mucho que se debe reformar en este aspecto. La eliminación de la Vicepresidencia, por ejemplo. La disminución del número de parlamentarios que es absurdamente grande en Colombia. La representación en el Parlamento Andino, que no sirve para nada. Afinar las inhabilidades de los congresistas, para que no se puedan presentar a elecciones sus parientes, o los parientes de ministros, gobernadores y alcaldes. Y otras más, que han sido planteadas en el marco de esta campaña que terminó ayer.Entre las otras, me parece de especial importancia ampliar la reforma anunciada por Santos al caso de los propios congresistas, además de los Alcaldes y Gobernadores, lo mismo que al Procurador y al Fiscal general de la Nación. La experiencia del país ya nos ha demostrado cuan perniciosa puede ser la reelección de parlamentarios y funcionarios de gran poder.Y como también sabemos de las increíbles capacidades mañosas del Congreso, que al final es la entidad encargada de aprobar estas reformas y las demás, los congresistas elegidos deberán ser examinados con lupa en todas sus actuaciones, pues es seguro que no les hará ninguna gracia que se prohíba su reelección. Esta será una piedra de toque para distinguir a aquellos que realmente quieren servir a la ciudadanía, y los que tan sólo están interesados en crear feudos electorales para beneficio propio, de sus familias y de sus amigos negociantes.La experiencia también dice que los religiosos militantes no debieran participar en política ni aspirar a cargos públicos. Colombia es un estado laico, no confesional. Se atiene a una constitución de carácter civil y no a los preceptos de cualquier religión. Y sabemos, también por experiencia propia, que es inevitable que el religioso militante tienda a favorecer sus convicciones ideológicas colocándolas por encima de la ley.Por lo mismo también hay que dejar claro que el voto en blanco es un derecho ciudadano que debe estar en pie de igualdad con el derecho de quien vota por determinado aspirante. No está bien que se limite pidiendo la mayoría absoluta, sino que debe tener efectos cuando obtiene la victoria sobre determinado o determinados candidatos. Como está restringido, la indignación ciudadana no puede tener los efectos políticos que quisiera. Ahora, las elecciones para cargos en el Poder Ejecutivo deben estar separadas de las del Poder Legislativo, porque estas últimas son las encargadas del control político. Unificarlas, como también se ha propuesto, mella esa capacidad de Congreso, Asambleas y Concejos. Es pernicioso para la democracia, en términos generales, que el Ejecutivo cuente con parlamentarios, diputados y concejales propios. Atenta contra la separación de poderes.Estos asuntos, y otros relacionados con justicia, educación, organización territorial, salud, seguridad social, campo y relaciones internacionales, serán temas álgidos que deben enfrentar los congresistas que ayer elegimos.Por eso soy escéptico, pues creo que el Congreso elegido será muy parecido, con casi los mismos nombres, al pésimo que hoy tenemos.

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