Por favor... ¡No más!

Por favor... ¡No más!

Noviembre 28, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Como se reveló a raíz de loa escándalos de corrupción en Bogotá y en el país en torno de las actuaciones de los primos Nule, no existe un Colombia un sector más proclive a la corrupción que el de los contratistas de obras públicas.Habrá excepciones, es cierto, pero a estos empresarios, que se lucran con los recursos del Estado, vale decir, de los contribuyentes, los cobija un manto de dudas y sospechas, que la opinión pública no ha logrados disipar. Y cuentan con una poderosa organización de lobby, que extiende sus tentáculos por todo el país, con el fin de que los dineros públicos sigan fluyendo para engordar las arcas de los contratistas, venales o nó. Se trata de la Cámara Colombiana de Infraestructura.Esta organización es especialmente activa cuando culminan los períodos administrativos y se inician los próximos. Su principal afán es garantizar que los nuevos gobiernos tendrán las arcas abiertas para financiar proyectos de obras públicas que sigan beneficiando a los contratistas. De manera arrogante, le dictan a los nuevos alcaldes y gobernadores programas de obras que “deben hacer”, para garantizar “el progeso” de las ciudades y departamentos. Siempre se trata de paquetes gordos de obras públicas, cuyo costo compromete la totalidad o más de las finanzas municipales o departamentales. Son implacables, lo único que les importa es que haya plata para los contratistas.Acaba de suceder en Cali, con una propuesta emanada de la cámara Colombiana de Infraestructura –capítulo de Suroccidente, que consta de la Autopista del Bicentenario, el arreglo de la malla vial de Cali, la avenida de los Cerros y el Tren de cercanías. “Se trata de un compendio de ideas para el alcalde electo, Rodrigo Guerrero que nosotros hemos considerado viables porque tienen estudios adelantados y podría ser más fácil conseguir su financiación”, anotó la directora seccional de la Cámara, María Claudia Álvarez, sin inmutarse. Ella quiere que la próxima alcaldía sea un gobierno de los contratistas y no un gobierno para los ciudadanos.Hay que reaccionar y decirle a la CCI que más bien se dedique a vigilar a los contratistas que han saqueado el tesoro público, en vez de promover negocios, a costa de los contribuyentes, para beneficiar a los negociantes que representan. ¡Por Dios! Que primero se culminen las obras que están en marcha, y que han traumatizado a la ciudad por varios años, antes de pensar en este nuevo “compendio” cuyo costo supera ampliamente las disponibilidades de inversión de la ciudad. Allí están, por ejemplo, las empresarias de Granada clamando porque los contratistas culminen las obras a tiempo, para no resultar arruinadas, y sobre esto la CCI no dice ni pío.Por favor, no más esta tragedia de una ciudad en obra negra, con retrasos considerables en todas las ejecuciones, con interventores amigos de los contratistas, con costos que siempre superan los presupuestos iniciales, y con el cinismo de la CCI que de todo ello no dice nada. Dejémosle espacio al nuevo alcalde para que haga su gobierno, centrado en la educación como lo sostuvo en su campaña, y no insistamos en que se vuelva un alcalde los contratistas.Por favor, más consideración con la ciudadanía y más respeto con el alcalde electo.

VER COMENTARIOS
Columnistas