Petronio 2010, el tamaño

Agosto 16, 2010 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Demasiada gente. Demasiados músicos. Demasiado personal de logística. Demasiadas puertas de ingreso y salida. Demasiadas hileras de público. Demasiados grupos invitados a la noche especial -hubo un par que no debieron estar-. Demasiado de todo.Claro, es resultado de la grandeza del propio Festival, y del esfuerzo de la Alcaldía de la ciudad por lograr que el Petronio dé un salto en dimensiones y en el impacto que causa en la ciudad. Y se logró. Pero con ello se han puesto en evidencia las limitaciones de Cali para albergar un evento cultural de dimensiones masivas.La Plaza de Toros ha sido rebasada, como lo fue el teatro al Aire Libre Los Cristales hace poco. Y pese a la buena producción de la Secretaría de Cultura, al imponente montaje en la Plaza y sus alrededores y al empeño por contar con la mejor organización posible, los problemas que plantea el tamaño del Festival constituyen una amenaza que no se puede despreciar.Se volvió incómodo ingresar al Festival. Y resulta frustrante que, tras varias horas de hacer cola, miles de personas no pueden acceder al interior del coso. Por fortuna, este es un problema causado por la abundancia y no por la carencia. Significa que se puede resolver y que el Petronio tiene el suficiente potencial para convertirse en una de las grandes fiestas culturales de América Latina.Hay que asumirlo: ya tiene un buen nombre nacional y ha avanzado mucho en adquirir un buen nombre internacional. Muchas de sus agrupaciones insignia, caso Bahía, Ancestros, Herencia, Canalón, ChocQuibTown, Baterimba y otras, ya circulan todos los años por eventos musicales de renombre en todo el mundo, con énfasis en Europa, Estados Unidos y Japón. Y otros grupos musicales van por ese camino. Por lo que cada año el festival concitará mas visitas de los medios del exterior y nuevos públicos internacionales, como se pudo apreciar en este 2010.El objetivo de que el evento fuese una plataforma de lanzamiento para la música del Pacífico ya se logró, y con creces. Ahora hay que traducir aquello en buenos ingresos para los músicos y en la conversión del festival en un acontecimiento de participación masiva, en el que prime la comodidad del público, para que el exceso de tamaño no ahogue las buenas intenciones de sus realizadores y organizadores.El Alcalde es consciente del asunto, pues ya mencionó, en alguna intervención pública, la necesidad de pensar en el Estadio. En realidad, el estadio Panamericano puede ser un espacio que logre albergar a este imponente Festival, pero ello demanda aprender de experiencias positivas en otras partes, para no ser arrollados por los problemas de producción. Bogotá, por ejemplo, realiza ‘Rock al parque’, en el que logra recibir alrededor de 50 mil personas todos los años, con notable éxito.El Petronio se creció, más de lo que se esperaba y más rápido de lo normal. Mantenerlo con todo su vigor implica reorientarlo en casi todos sus aspectos, para que el público no sienta frustraciones por falta de acceso, como sucedió tanto en esta ocasión. La apropiación del festival por parte de la administración caleña, en especial el Alcalde y el Secretario de Cultura, permite pensar que así se hará. Para que sigamos gozando.

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