Petición de Negreiros

Septiembre 26, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Conozco a María Thereza Negreiros desde niño, cuando era una joven estudiante de bellas artes en la Universidad Federal de Río de Janeiro. Ella se casó, recién graduada, con Ernesto Partiño Barney, hermano de mi padre, y se radicó en Cali a comienzos de la década de 1950. Como sabrán mis lectores, María Thereza se convirtió muy pronto en una de las figuras claves del proceso de renovación de las artes plásticas en Cali y Colombia, integrando el grupo ‘El Taller’, junto con Lucy y Hernando Tejada, Jan Barstelman, Armando Gutiérrez y Tiberio Vanegas.Ellos pusieron al día a las artes plásticas en el suroccidente colombiano y aportaron a la modernización artística del país al lado de Fernando Botero, Enrique Grau, Edgar Negret, Alejandro Obregón y Ramírez Villamizar, entre otros. Gracias a El Taller y a María Thereza, Cali se convirtió en uno de los epicentros de las artes plásticas en el país.A partir de la década de 1960 Negreiros sobresalió entre sus compañeros y conquistó para Cali los principales premios pictóricos de Colombia. Su obra, vanguardista y de calidad impecable, fue elogiada por Marta Traba, Walter Engel y Eugenio Barney Cabrera. Entonces el meridiano de la vanguardia artística del país comenzó a pasar por Cali, lo que se hizo más evidente cuando Fanny Mickey creó e inició los festivales internacionales de arte, que tuvieron en María Thereza y sus compañeros de El Taller a los pilares de aquella exitosa actividad cultural.La década de 1960, que fue maravillosa y excitante en el mundo entero, en Cali estuvo signada por el vanguardismo de sus pintores, alrededor de los cuales emergió un movimiento literario y artístico que llenó a la ciudad de energía y entonces todo parecía posible. Brinatti inició la renovación dancística que daría sus frutos con Gloria Castro, el TEC persistía en el buen teatro antes de caer en la tontería de la creación colectiva, Esteban Cabezas y Leonor González ponían la música del Pacífico al alcance de los caleños, la verba de Helcías Martán colmaba los escenarios, y escritores cono Andrés Caicedo, Óscar Collazos y Umberto Valverde daban los primeros pasos para recrear el universo urbano de Cali y Buenaventura en el territorio de la ficción. Muchos de los eventos culturales de entonces podían culminar en fiestas maratónicas en Mónaco, donde Lucy Tejada, o en los amaneceres de Juanchito, donde el poeta ruso Etvuchenko hacía gala de su capacidad de bebedor cosaco. Entonces podías ver a Borges en un hotel y al volcánico chileno Pablo Neruda en otro.En aquella década maravillosa María Thereza Negreiros pintó una serie de obras que llamaron la atención del país: Génesis, Magia en la Montaña, Alas de Mariposa y Girasoles. Muchas de ellas corresponden a los años 1961, 1962 y 1963, y ahora la artista necesita saber quiénes tienen cuadros de aquellos años y de esas series, pues su nombre ha sido propuesto para recibir el Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura, y Benjamín Villegas se ha interesado en editar un libro de gran formato con lo mejor de la obra de Negreiros.Por favor, quienes tengan cuadros de esas series y esos años, o sepan de quien los posee, por favor informárselo a la artista, al teléfono 8931217 de Cali, o al mail mtnegreiros@telmex.net.co

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