Paz y DIH

Paz y DIH

Febrero 11, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

“Un secuestro más por parte de las Farc dificultaría el proceso de paz”, afirmó el jefe de la delegación gubernamental en La Habana.La declaración parece oportuna y seria. Pero bien mirada resulta ser superflua, por decir lo menos. Hay que recordar que el Gobierno planteó “una negociación en medio del conflicto”, con todas las dificultades que aquello entraña. Y, creo entenderlo, prevalido de una superioridad militar frente a las Farc, que le permite responder con contundencia en el campo de batalla. Así, cualquier bravuconada en la mesa de negociaciones o cualquier acto terrorista, podría ser respondido con un golpe contundente contra la estructura guerrillera.Y me parece que el Ejército nos debe varios de estos “golpes contundentes”. El desmantelamiento de la columna móvil Jacobo Arenas, o la captura de ‘Pablo Catatumbo’, por ejemplo. Las Farc han provocado lo suficiente como para merecer este tipo de respuestas. Por eso la declaración de Humberto de la Calle es inane y no está llamada a generar ningún efecto positivo en la mesa de negociaciones.Por el contrario, le permite a las Farc responder con este tipo de afirmaciones: “Las Farc- EP han sentado un compromiso en cuanto a no realizar más retenciones de carácter económico, aunque se mantenga la vigencia de la Ley 002 referida a impuestación [sic] para nuestra financiación. De igual manera nos reservamos el derecho a capturar como prisioneros a los miembros de la Fuerza Pública que se han rendidos [sic] en combate. Ellos se llaman prisioneros de guerra, y este fenómeno se da en cualquier conflicto que haya en el mundo”.Respuesta que es doblemente maliciosa, aunque suene lógica. Primero, porque afirma la vigencia de una supuesta ley, que ninguna institución ha aprobado, por la cual puede seguir secuestrando y, segundo, porque alude a la calificación de prisioneros de guerra para darles a los rehenes que consigue, calificación que es propia del Derecho Internacional Humanitario –DIH- al que las Farc nunca se han querido someter.Vale la pena recordar que el DIH está vigente en Colombia desde que se elevó a la categoría de Ley de la República durante el gobierno de César Gaviria. Y que desde entonces el Estado colombiano está obligado a respetarlo, mientras que las Farc se han negado sistemáticamente a considerarlo. Y debe decírseles que si ahora quieren hablar en serio de “prisioneros de guerra”, la primera declaración necesaria es la de acogerse a las normas del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra, que es la legislación que rige en conflictos armados internos que no tienen carácter internacional.Me parece que todo lo demás son ganas de enredar la pita y dilatar las negociaciones. Y de parte del Gobierno, caer en estas provocaciones es una pérdida de tiempo. A una retención de policías hay que contestar con la liquidación de un frente guerrilero. Y a la utilización demagógica de los conceptos del derecho internacional hay que contestar con el emplazamiento público, sobre si las guerrilla se acoge o no al Derecho Internacional Humanitario.O se cambia la táctica y no se negocia más en medio del conflicto, lo que sería la aceptación de un error de conducción y un retroceso.Por ahora, si no se logra el fin del conflicto, considero que el sometimiento de las Farc al DIH sería un avance.

VER COMENTARIOS
Columnistas