Ojo afuera

Ojo afuera

Septiembre 24, 2012 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

1. Miles de familias caleñas resultaron damnificadas por la ola de sequía. Algo inaceptable en una región como la nuestra, rica en recursos hídricos y con posibilidades de almacenar millones de metros cúbicos de agua lluvias en los inviernos. Inaceptable también porque existía una solución de emergencia que no se ejecutó: poner en operación los 5 pozos profundos del oriente de la ciudad, rehabilitados desde el 2009, para entregarles agua a los barrios de ladera, mientras duraba la sequía. Nada se hizo y se le causó un daño enorme a la ciudadanía. El concejal Arroyave clamó en medio del desierto.2. Los problemas de abastecimiento de agua potable en Cali están diagnosticados desde hace más de una década y nada se ha hecho. Es la muestra más palpable de que hemos sido gobernados por gente indolente, desde gobernadores y alcaldes hasta gerentes de empresas públicas de servicios públicos. La CVC tampoco se escapa. Ni se han construido los embalses previstos para amainar la fuerza de las aguas en los inviernos y suministrar agua en los veranos, ni nada se ha hecho para aprovechar los embalses existentes, Salvajina y Calima, desde los cuales se puede transportar agua para Cali.3. No hay nada más importante para una ciudad que el suministro sin inconvenientes de agua potable. Un buen ejemplo es New York, que siempre ha tratado este problema otorgando soluciones para 50 años, evitando bailar al vaivén de emergencias periódicas. Aunque no le queda cerca, esta gran ciudad ha aprovechado la cuenca del río Delaware para construir una serie de embalses, el último de los cuales se realizó en 1947, y creó todo un sistema ambiental que incluye un Fondo para compra de tierras y preservación de cuencas hidrográficas que es modelo universal. El 95% del agua de Nueva York procede de fuentes superficiales, llega por gravedad y es una de las de mejor calidad en Estados Unidos.4. En materia de suministro de agua Cali no puede compararse con eriales como ciudad de México o Singapur, que no poseen recursos hídricos importantes en sus cercanías y tampoco gozan de un régimen de lluvias abundante. Estas ciudades tienen que optar por tecnologías poco recomendables y costosas, tanto financiera como ambientalmente: perforar pozos profundos y reciclar aguas utilizadas. La cuenca del Cauca es mucho más rica que la del río Delaware, y el régimen de lluvias tropical nos permite cosechar millones de metros de agua con soluciones sencillas. Pero nadie quiere poner manos a la obra, sin que tanta desidia pueda explicarse racionalmente.5. De acuerdo con las cifras de crecimiento de Cali, esta ciudad aumenta en 500 mil habitantes cada 10 años. Quiere decir que, dentro de 50 años, que es el horizonte en el que debe pensarse el tema de suministro de agua, la ciudad estará bordeando los 6 millones de habitantes. Significa que si no se inician ya mismo la construcción de los embalses necesarios para abastecer de agua a los ciudadanos, o se comienzan a resolver los problemas de conducción de agua desde Salvajina y Calima, estaremos incubando una catástrofe social de consecuencias incalculables.Mientras tanto, a los damnificados por el verano no habrá quien los compense. Después de “ojo afuera no hay santa Lucía que valga”. Y habrá cínicos que les echen la culpa a ellos mismos, por “robar” agua o por derrocharla.Esto es más importante que cualquier otra cosa.

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