Morir en Buenaventura

Morir en Buenaventura

Noviembre 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Para el historiador Gonzalo Sánchez, director del programa de Memoria Histórica, que se encuentra reconstruyendo y estudiando la violencia sin límites que ha sufrido el país en los últimos años, “en Buenaventura se concentran todos los males” de Colombia.Una afirmación contundente que retrata una realidad bien conocida, pero que ya ha perdido su capacidad de horrorizarnos. Y sobre todo, porque no ha existido una reacción vigorosa a la ignominia en la que ha estado viviendo el pueblo porteño. Es tal el drama que hasta las señoras que venden chucherías en puestos ambulantes pagan chantajes a los grupos mafiosos que imperan en la ciudad. Es tal la magnitud del daño realizado que hasta personajes que se divertían burlándose de Buenaventura y sus canciones, ahora se muestran preocupados.Hoy quiero prestarle atención a una comunicación de mi amiga y fina intelectual Viviana Gamboa, quien escribe sobre la violencia contra las mujeres del puerto en el marco de los males que la ciudad padece. Dice Viviana que:“Es lamentable que en varios casos las víctimas acuden a las autoridades a denunciar a los agresores y a pedir protección. Mayra Alejandra Díaz acudió en 5 ocasiones a la Comisaría, a la Fiscalía y al Inmclf, pero solo recibió un acta de compromiso. 21 días después fue asesinada. De ella quedó una nota: “Si algo me pasa, fue Henry”.Mónica y Lina, primas de 17 y 18 años respectivamente, se encontraban solas la noche en la que presuntos miembros de las bandas emergentes irrumpieron en ella. Cuando sus padres regresaron, hallaron charcos de sangre por toda la casa. Mónica había sido degollada. Lina aún respiraba, pero falleció a las dos semanas en un hospital. Ambas habían sido violadas y torturadas.Según las cuentas de las mujeres organizadas en redes, ya van 12 mujeres y una niña asesinadas en Buenaventura este año:-María José Obregón, de 4 años de edad, estaba viendo televisión en casa con su abuela en el barrio Caldas. Le dispararon desde afuera. Dalila Quiñonez fue asesinada junto con su compañero sentimental. Nidia Yadira Rodríguez. María Luisa Espinosa fue asesinada por su esposo en el barrio Cristobal Colón. Marley Yulisa Ramírez fue asesinada en el barrio Eucarístico. María Nérida Holguín, minera del Dagua, recibió 12 machetazos. Jenny Edith Belalcázar, habitante de calle, fue asesinada a balazos. Estela Cortez Vásquez, docente del río Anchicayá de 48 años de edad, fue asfixiada y degollada, luego puesta en una bolsa. Claudia Patricia Quiñónez de 31 años de edad, fue encontrada degollada en el barrio Juan XXIII. Había desaparecido hacía algunos días. Verónica Cardona, indígena embera chamí. Ángela Arboleda, de 30 años, trabajaba en una carnicería. Fue asfixiada por su esposo. Epifania Mondragón fue asesinada por su compañero sentimental, quien luego se suicidó. Gina Alexandra Velásquez, comerciante de 27 años de edad, murió asesinada en días recientes”.Y hay muchas más desaparecidas.¡Cuánto horror! Y me hago las mismas preguntas que Viviana: ¿Por qué no duele Buenaventura? ¿Por qué no se denuncian con la misma fuerza que se denuncia la violación de una mujer en Andrés Carne de Res, las múltiples violaciones y violencias contra las mujeres de Buenaventura? ¿Dónde están los medios? ¿Dónde la indignación y la solidaridad? ¿Dónde la Policía y las autoridades?

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