Las quimeras

Octubre 22, 2012 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Desde el comienzo de su intervención, el secretariado de las Farc planteó el meollo de las diferencias en la mesa de diálogos: “Una paz que no aborde la solución de los problemas económicos, políticos y sociales generadores del conflicto, es una veleidad y equivaldría a sembrar de quimeras el suelo de Colombia”.Recordemos que Quimera es un monstruo de la mitología griega que simboliza un sueño o una creación imaginaria que se toma como real, siendo ilusoria, vana y casi imposible de conseguir. Así, para ‘Iván Márquez’, en nombre de las Farc, si no hay una solución a los “problemas económicos, políticos y sociales” que sufre el país, la paz sería una ilusión, un sueño. Lo cual significa que, sin las reformas sociales que solucionen aquellos problemas, los diálogos instalados en Oslo no llegarán a buen puerto. Es lo que dicen las Farc.De allí que la respuesta del gobierno, expresada por Humberto de la Calle sobre limitarse a los 5 puntos pactados entre los negociadores signifique una refutación a la pretensión de ‘Iván Márquez’ de negociarlo todo. Y Antonio Navarro tuvo razón al evaluar la postura de las Farc como un intento de “realizar la revolución por contrato”. En otras palabras, quieren obtener en la mesa de negociaciones lo que no pudieron obtener en casi 50 años de guerrilla, terrorismo y violaciones al Derecho Internacional Humanitario.Es claro que en Colombia los ciudadanos queremos que se solucionen los problemas sociales, económico y políticos que tenemos, pero nadie ha escogido a las Farc para que los gestionen, ni mucho menos para que nos representen. Esos problemas los debemos resolver los ciudadanos por medio de la lucha política, a través de procedimientos democráticos que hemos acordado en la Constitución y las leyes.Desde otra perspectiva, debe decirse que la solución de los múltiples problemas que nos aquejan no es prerrequisito de la paz, sino del desarrollo y la prosperidad. La conquista de la paz depende de decidirse a luchar por determinados objetivos sin hacer uso de las armas, a través de procedimientos democráticos y con respeto de la convivencia pacífica. Así, lo único que se requiere para lograr la paz es voluntad política, lo cual parece faltarle a las Farc y sobrarle al conjunto de la sociedad colombiana, incluido el gobierno.La verdad, quien persigue a una quimera es ‘Iván Márquez’. De allí que también insista en que es necesario un acuerdo del cese al fuego entre las partes, lo cual fue reiteradamente solicitado por los otros miembros del secretariado en la rueda de prensa en la que brilló la pusilanimidad de los periodistas colombianos, incapaces de hacerle una sola pregunta comprometedora a los negociadores de las Farc.¿Por qué piden con insistencia el cese al fuego? Porque necesitan un respiro y pretenden utilizar los diálogos para fortalecerse, tanto militar como políticamente. Y no podrán hacerlo mientras el gobierno tenga la posibilidad de responderles en los campos de batalla, como lo ha venido haciendo.De hecho, lo que suceda en el campo de batalla será fundamental para enrutar la mesa de diálogo hacia la paz y arruinar las quimeras de las Farc.Así, aunque la sociedad quiere que se silencien los fusiles, el discurso del secretariado en Oslo nos ayuda a entender la inconveniencia de un cese al fuego en estos momentos. Muy sencillo: si las Farc no desean adquirir voluntad política en la mesa de diálogo, terminarán por adquirirla en el campo de batalla.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad