La vía del Pacífico

Mayo 20, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Uno de los grandes obstáculos para la integración del Pacífico suramericano es su conexión vial. Y, en particular, las obras nunca culminadas en la porción colombiana del territorio. Además del mal estado de las existentes.De hecho, jamás se ha realizado la conexión terrestre entre Tumaco y Esmeraldas en el Ecuador. Mientras que de Esmeraldas se puede viajar por una carretera con características de autopista hasta llegar a Tumbes en el Perú, pasando por Guayaquil y bordeando todo el litoral pacífico ecuatoriano.Tampoco se ha hecho la vía Cartago-Nóvita, que lleva unos 250 años en construcción, y por lo tanto la conexión con Quibdó y desde allí a la frontera con Panamá es apenas un sueño remoto. Máxime cuando ahora, con el proyecto regionalista de las ‘Autopistas de la Montaña’, se nos obligará a dar la vuelta por Medellín, a costa de todos los colombianos. Manes de Uribe.De todo esto debe hablarse, ahora que se reúne la Cumbre del Pacífico en Cali. Y además del mal estado de la carretera Panamericana entre Cali y Pasto, que contrasta con el buen estado de la misma en Ecuador, apenas se pasa la frontera (ver http://www.youtube.com/watch?v=s6s_csILBRQ). Es más, ni siquiera hemos podido terminar la autopista entre Cali y Buenaventura. Y la vía Pasto-Tumaco sigue siendo vergonzosa.Esta cumbre nos revela el atraso en que estamos frente a los demás países suramericanos de la Cuenca del Pacífico. Se debe al centralismo varias veces centenario de Colombia que ha perjudicado a este litoral oceánico. Y debemos ser conscientes de que de ese desdén también han participado las elites regionales de Valle, Cauca y Nariño, para no hablar de las de Antioquia, a las que no le sirve ninguna carretera que no pase por Medellín -y que ojalá se haga con plata de los colombianos y no de los medellinenses-, sin importar el costo en fletes y falta de competitividad para el país. En esta materia Colombia es la cenicienta suramericana del Pacífico.Creo que a ningún colombiano, bien sea funcionario público o empresario privado le q uedará bien hacer una intervención altisonante en el evento que se realizará en Cali. Lo que se espera del país en este encuentro es una autocrítica sincera por su atraso y el compromiso solemne de superarlo, construyendo los tramos faltantes, mejorando los existentes y garantizando a los pueblos de Chile, Perú y Ecuador que el tránsito de mercancías y seres humanos por Colombia no estará sujeto a los avatares de la improvisación, obras inconclusas o vías que se desvían de la ruta más directa para atender a egoístas intereses regionales.No es tarde para corregir y tratar de ponerse a la par de nuestros vecinos del Pacífico. Pero eso supone someter a revisión proyectos ya aprobados, como las ‘autopistas de la montaña’, y una nueva repartición presupuestal que garantice, en el corto plazo, la ejecución de obras claves para integración vial del Pacífico suramericano. Todo lo demás será puro cuento y no nos llevará a ninguna parte.Así que debemos estar atentos a la Cumbre del Pacífico en Cali y prestar mucha atención a los compromisos que contrae el gobierno colombiano, lo mismo que a las palabras de sus funcionarios.Que sepan que aquí no aceptaremos que nos metan gato por liebre.

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