La región vallecaucana

Junio 28, 2010 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

A raíz de la celebración de los 100 años de creación del departamento del Valle, se ha hecho evidente que la idea de lo vallecaucano se remonta a épocas anteriores y que, por lo tanto más que una consecuencia de la creación del departamento, ella se refiere a la conciencia de región en límites geográficos, económicos y culturales que rebasan las fronteras departamentales.¿A qué se refería Jorge Isaacs cuándo escribía en la páginas de María sobre “mi país vallecaucano”? ¿Por qué la Junta de Ciudades Amigas o Confederadas del Valle del Cauca se llamaron de esa manera si aún no existía el departamento del Valle?La razón es clara: desde la época colonial existía un conjunto de poblados y comunidades, en el Pacífico y al norte de la Gobernación de Popayán, que se sentían de un mismo territorio, de una misma economía y de una misma cultura. Así las cosas, el cantón de Caloto formaba parte de lo vallecaucano, lo mismo que el de Nóvita en la provincia del San Juan, e igual las subregiones de Raposo (Buenaventura), Micay (Timbiquí y Guapi) y Barbacoas.El territorio que correspondía a lo vallecaucano era, por lo tanto, bastante más extenso del que hoy se encierra en los límites administrativos del departamento del Valle. Si algún geógrafo elaborara un mapa de este territorio, se podría ver cómo lo vallecaucano se extiende por el norte hasta Riosucio y las fronteras del San Juan con el Atrato, y por el sur hasta el río Ovejas y el delta del río Telembí. Comprendería que una economía, basada en la relación entre las haciendas ganaderas y de trapiche con las zonas mineras del Pacífico y el norte del actual departamento del Cauca, era parte esencial de aquella región. Vería que el tipo humano predominante de ese territorio está signado por el mulataje, como forma principal del mestizaje colonial. Escucharía el habla peculiar con su voceo y sus onomatopeyas, los “oí, mirá, vé” y el “ ay, oí”. Y comprendería que la música de tambores con sus polirritmias vigorosas, así como una cocina especiada y especialmente colorida en la que los peces de mar y de río son ingrediente fundamental, constituyen elementos esenciales de la cultura que corresponde a aquel territorio.Por eso es que los hacendados del valle geográfico fueron a la vez propietarios de minas en el Pacífico y en el cantón de Caloto. Por eso es que un Alférez Real de Cali emprendió la ‘pacificación’ de “indios bravos, españoles infieles y negros rebeldes” en Nóvita, llegando incluso hasta las cercanías de Quibdó. Por eso es que Anserma y Caloto fueron parte de la Junta de Ciudades confederadas. Por eso es que tropas caleñas libraron la batalla definitiva contra Miguel Tacón en Iscuandé. Por eso es que Nóvita y el Raposo aceptaron y apoyaron a la Junta de Ciudades Confederadas. Y por eso mismo es que Isaacs escribió sobre “mi país vallecaucano”.Entender lo vallecaucano como un concepto amplio que se refiere al espíritu de la región vallecaucana, tiene consecuencias para la política, la economía, la academia y la cultura del Valle del Cauca, que ya no es más -en realidad nunca lo fue- el valle interandino asentado en las vegas del río Cauca.“Mi país vallecaucano” no es una ficción, es una realidad geográfica, histórica, económica, étnica y cultural, de la que formamos parte, así hayamos nacido en Cali, Cartago, Santander de Quilichao, Guapi o Condoto. Tenemos un horizonte amplio.

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